Así es el éxito uruguayo en materia de cannabis: ya se venden aceites medicinales en farmacias

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Uruguay es sin duda el país latinoaméricano que tiene los mayores avances en su industria de cannabis; este 2017 fue un año decisivo: en julio se convirtió en el primer país del globo en legalizar de manera horizontal la venta, producción y consumo de la planta, a través de una regulación que, países como el nuestro, buscan emular.

Al darse la declaratoria de legalización, miles de uruguayos salieron a las calles a comprar en la farmacia las variedades, que al día de hoy, tienen alrededor del 9 o 10% de tetrahidrocannabinol (THC).

Una persona registrada en el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA), puede comprar hasta 40 gramos al mes para su uso personal, y puede fumarla donde quiera. El proceso es más o menos así: después de una larga espera en la fila, a las puertas de la farmacia, el usuario ingresa a la tienda, e imprime su dedo pulgar en un escáner. Esto para verificar que, en efecto, esté registrado en el padrón.

Una vez aceptado, el farmacista le presenta al cliente toda la gama de cepas a su disposición, presentadas todas en paquetes de cinco gramos. El costo aproximado de 25 gramos de cannabis en estas farmacias es de $30 pesos uruguayos. Si esa misma cantidad de cannabis se comprara en el mercado negro, podría costar hasta $3000, además de que, muy seguramente, esa marihuana ilegal estaría poblada de pesticidas.

Una de las medidas precautorias que ha tomado la regulación del cannabis en este país, es no permitir la venta a los turistas; esto, para evitar que traficantes entren al sistema legal de venta, y después revendan el producto a los dos países que colindan con Uruguay: Brasil y Argentina.

Para Eduardo Blasina, director del Museo del Cannbis en Montevideo, la medida es contraproducente: “los visitantes llegan aquí a Uruguay atraídos por nuestra fama de liberales, así que se sienten muy decepcionados cuando se dan cuenta de que no pueden comprar cannabis legal, así que terminan comprándola en la calle. Lo cual es contraproducente, porque lo que queremos es sacar a los traficantes del mercado”, dice en entrevista para The Guardian.

Sin embargo, y en sus propias palabras, la calidad de la cannabis uruguaya es tan alta, que 40 gramos mensuales resultan bastante más de lo que alguien podría consumir en ese tiempo, así que, al menos Blasina, siempre tiene un poco de planta para regalar.

Usualmente, la cannabis que se compraba en las calles de Uruguay, de forma ilegal, era el ‘Prensado Paraguayo’, un tipo de cannabis de muy baja calidad, que contiene por máximo 5% de THC. La cannabis que se vende en farmacias tiene hasta 10% de THC, lo suficiente para brindar la experiencia más satisfactoria.

“La transformación de los consumidores ha sido impresionante, pasaron de comprar productos de muy baja calidad, a ser conocedores gourmet de todas las variedades cultivables”, dice Blasina a este respecto. Y es que no sólo la venta en farmacias ha hecho posible que los uruguayos tengan a la mano una buena dosis, sino también el cultivo personal, y la afiliación a clubes.

Actualmente, una persona puede tener hasta seis plantas en su casa, o puede afiliarse a un club, que pueden tener hasta 45 miembros, y extraer los mismos 40 gramos mensuales de la cosecha del mismo.

El único inconveniente que ha tenido la industria de cannabis recreacional en Uruguay, es el veto que le han impuesto los bancos: y es que hasta el día de hoy muchos grupos financieros se niegan a trabajar con cuentas vinculadas a la venta legal de cannabis en este país: piensan que están apoyando el lavado de dinero.

Para Mario Bergara, presidente del Banco Central de Uruguay, solucionar la traba financiera será un desafío demasiado complejo, ya que solo sería viable si Estados Unidos decide cambiar su legislación con respecto a las drogas ilegales”.

Por otro lado, la cannabis medicinal tuvo también en este año un crecimiento muy importante: apenas unas semanas atrás reportamos que, gracias a la visita a nuestro país de Tabaré Vázquez, presidente de Uruguay, y de su comitiva de empresarios, México podría ser uno de los nuevos destinos de exportación de sus aceites y concentrados medicinales.

Esto, gracias a la entrada en operación de ICC Labs: el primer laboratorio de investigación, extracción y producción de Cannabidiol de toda Sudamérica, ubicado en Montevideo, y que representó una inversión de USD$100 millones. La presencia de esta corporación, le valió a Uruguay la posibilidad de que, para los primeros meses de 2018, aceites y concentrados medicinales se vendan en farmacias de todo el mundo, bajo la leyenda de Made in Uruguay.

Por otro lado, el día de hoy se confirmó que el Ministerio de Salud de Uruguay concedió el permiso legal para que las farmacias pueden vender el primer medicamento a base de cannabis. De acuerdo a lo ya reportado por los medios, la presentación del aceite es de 10 mililitros, y cuesta unos USD$100.

Estos avances representan la punta de lanza de la industria cannábica en América Latina, y le dan la pauta al resto de los países de la región, para construir regulaciones similares y se suman al crecimiento de este nuevo sector industrial.