Fumar marihuana disminuye el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular

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La marihuana contiene varios compuestos, dentro de los cuales se encuentran los llamados cannabinoides, que son alrededor de 66 sustancias emparentadas químicamente, una de las cuales es el tetrahidrocannabinol (THC), que corresponde a la sustancia psicoactiva de la planta. Puede generar una serie de efectos, como causar alucinaciones, delirios y alterar el pensamiento.

Sus efectos duran en promedio de dos horas, alcanzando un pico a los 10-30 minutos posteriores a su ingestión. Sin embargo, según el uso que se les dé, THC puede ejercer efectos positivos.

Otro químico terapéutico es el dronabinol, un medicamento aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), cuyo uso  está indicado para el tratamiento y prevención de las náuseas y vómitos asociados con la medicación oncológica, así como para  estimular el apetito de los pacientes afectados por el SIDA.

Aunque el uso de marihuana con fines terapéuticos es legal en 29 estados de los E.E.U.U, en los otros 21 estados, que incluyen Iowa, Idaho, Alabama, Indiana, Kansas y Georgia, su uso está penalizado. En aquellos estados donde  está legalizado, la droga se prescribe, en general, para el tratamiento de dolencias como el dolor crónico, epilepsia y ansiedad.

Hallazgo de un nuevo uso médico de la marihuana

Si bien, una serie de expertos han advertido sobre los efectos perjudiciales que la marihuana puede ejercer en el ser humano, un nuevo estudio realizado por la University of Texas at Dallas, ha descubierto que la cannabis puede mejorar ciertas condiciones patológicas al incrementar el flujo de sangre y oxígeno, reduciendo así el riesgo de trombos o coágulos sanguíneos y la posibilidad de un derrame cerebral, condiciones comunes en los accidentes cerebrovasculares (ACV).

Este estudio que da cuenta de los usos que avalan la utilidad terapéutica del THC,  fue realizado por la Dra. Francesca Filbey, investigadora principal y directora de Cognitive Neuroscience Research in Addictive Disorders at the Center for Brain Health y su equipo de la Texas University, sobre cuyos resultados aseguran que: “El ingrediente psicoactivo primario presente en el cannabis -tetrahidrocannabinol (THC) – relaja las paredes arteriales, resultando en una presión arterial más baja y un aumento del flujo sanguíneo a los tejidos“.

En qué consistió el estudio

Filbey y su equipo de la University of Texas at Dallas contaron con un total de 175 participantes, de los cuales, 74 eran usuarios de drogas y los 101 restantes no eran consumidores. Fueron examinados por un período de 60 días. Durante la realización del estudio, los sujetos no consumieron drogas las 72 horas previas al examen.

Todos los consumidores habituales de marihuana que fueron seleccionados para el estudio disponían de antecedentes de haber consumido drogas, como la marihuana, que habían utilizado por lo menos unas 5,000 veces en el trayecto de sus vidas.

El equipo de investigadores también obtuvo, según las normativas vigentes, el consentimiento por escrito de todos los participantes, requisito obligatorio según las políticas de la Junta de Revisión Institucional (IRB) y de la propia universidad. El IRB es un comité independiente, cuya función es la de aprobar, monitorear y revisar las investigaciones de tipo biomédica y conductual que se llevan a cabo en los Estados Unidos.

Durante la ejecución del estudio, todos los participantes se sometieron a resonancia magnética (RMI). También se les midió los niveles de metabolitos de THC por medio de un análisis realizado en una muestra de orina.

En un comunicado de prensa publicado el lunes por la Texas University, Filbey manifestó: “Estudios anteriores en base a la marihuana muestran cambios en las funciones cognitivas como la memoria y el funcionamiento ejecutivo. Nuestro estudio busca entender los posibles mecanismos neurofisiológicos que pueden conducir a estos cambios cognitivos“.

Resultados

El equipo de Filbey encontró que aquellos usuarios que consumían marihuana con cierta regularidad, tenían valores más elevados en cuanto a la fracción de extracción de oxígeno (OEF) y la tasa metabólica cerebral de oxígeno (CMRO2) en comparación con los no usuarios.

Entre los hallazgos de este estudio también se evidenció que el flujo sanguíneo cerebral (CBF) en el putamen – una estructura que se sitúa en la base anterior del cerebro y que se relaciona con el aprendizaje – era mayor en aquellos que utilizaban marihuana en comparación con los no usuarios. Estos resultados  fueron publicados en la revista “Neuropsychopharmacology”.

En las palabras de Filbey:”Actualmente, la cannabis es la droga ilícita más usada [en los EEUU]. A medida que se hace más ampliamente legalizada, la comprensión de las alteraciones neurofisiológicas y sus efectos sobre la salud y el rendimiento del cerebro son cada vez más relevantes“.