Médicos en USA soportan el uso de marihuana medicinal en niños con cáncer

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La cannabis y los canabinoides pueden tener beneficios en el tratamiento de los síntomas del cáncer o los efectos secundarios asociados a las terapias oncológicas, por lo que existe un creciente interés en su empleo para la población infantil que presenta síntomas como náuseas, pérdida del apetito, etc., aunque los estudios de los que se dispone son aún limitados.

Además, se teme que en estos grupos etarios, en pleno desarrollo, se vea afectado notablemente su capacidad cognitiva por el uso de los cannabinoides, teniendo que evaluar concienzudamente el balance costo versus beneficios para decidir el empleo de la marihuana medicinal.

Metodología y resultados del estudio

En una encuesta realizada a profesionales que se desempeñan en el área de la oncología pediátrica publicada en la revista Pediatrics, encontró que el 85% de los profesionales certificados para prescribir marihuana medicinal estarían dispuestos a ayudar a los niños con cáncer a acceder a ella, en comparación con el 95% de sus colegas que carecían de la certificación para proporcionarla.

Los investigadores enviaron una encuesta a 654 médicos, enfermeras practicantes, enfermeras matriculadas, asistentes médicos, psicólogos y trabajadores sociales que trabajan principalmente en contacto con niños con cáncer, pertenecientes a tres centros de oncología pediátrica: Dana-Farber / Boston Children’s Cancer and Blood Disorders Center; Ann & Robert H. Lurie Children’s Hospital of Chicago y el Seattle Children’s Hospital Cancer and Blood Disorders Center.

La tasa de respuesta fue del 44%, dado por 288 encuestas que fueron contestadas, y que se basaban en preguntas referentes a sus conocimientos, prácticas y actitudes hacia el empleo de la marihuana medicinal como terapia en niños con cáncer.

El grupo que respondió tenía entre 22 y 70 años; la mitad de ellos menores de 35 años. Casi todos eran de raza blanca (excepto el 8%). La gran mayoría eran mujeres: un 85%.

Un tercio de los encuestados podían certificarse para prescribir marihuana medicinal, lo que significa que habían pasado por el proceso de selección formal para proporcionar a los pacientes el acceso a la marihuana medicinal. La mayoría de este grupo eran médicos, excepto 13 encuestados, que eran enfermeras practicantes o asistentes médicos.

A 3 de cada 10 profesionales de la salud se les solicitó marihuana medicinal al menos una vez en el transcurso del mes anterior al estudio. La mayoría de las familias que solicitaron marihuana medicinal (79%) querían controlar síntomas como las náuseas y los vómitos, y un 52% de los solicitantes quería marihuana para ayudar con la pérdida de apetito. Aproximadamente una cuarta parte de los pacientes lo solicitaron para tratar el dolor (26%) o para tratar la depresión o la ansiedad (24%).

Solo el 8% de los que suministraban este fármaco informaron que algunas veces o con frecuencia recomendaban marihuana medicinal a sus pacientes, si bien el 92% estaría dispuesto a que los niños con cáncer obtengan la marihuana medicinal y aprobarían su uso para tratar sus síntomas.

Dentro de las formas de uso de la cannabis medicinal, la mayoría apoyaría el uso de formulaciones orales de marihuana (89%), y solo un 57% estaría a favor de que los niños usaran las formas inhalables para controlar el cáncer.

La realización de ensayos clínicos con marihuana medicinal para pacientes oncológicos infantiles también recibió un amplio apoyo por parte de los encuestados, con un 93% a favor.

Pero cuando se trataba exclusivamente de profesionales certificados para prescribir, solo el 74% aprobó el uso de formulaciones orales y el 39% estuvo a favor de las formas inhalatorias para los pacientes pediátricos con cáncer. Este grupo de médicos también evidenció el mayor respaldo (94%) para los ensayos clínicos de la cannabis en niños.

Sobre las reglamentaciones y propiedades farmacológicas de la cannabis

La mayoría de los profesionales (86%) que respondieron estaban en conocimiento que la marihuana medicinal era legal en su estado. Sin embargo, cuatro de cada 10 encuestados (41%) no sabían que la ley federal prohíbe el uso de marihuana medicinal, incluida una cuarta parte de los que se pueden certificar y el 50% de los que no podían proporcionar acceso esta terapia. Además, solo el 5% conocía las regulaciones específicas de su estado que guardan relación con la marihuana medicinal.

«Dado el floreciente interés en la marihuana medicinal, especialmente en la atención oncológica, es fundamental que los proveedores a los que se recurre rutinariamente para acceder a la marihuana medicinal posean conocimientos básicos sobre las reglamentaciones, los beneficios conocidos y el daño«, escribieron los autores.

Otro hallazgo interesante es que mayoría de los encuestados (80%) no tenían ninguna preocupación sobre el enjuiciamiento del que podían ser víctimas si ayudaban a los pacientes a obtener marihuana medicinal.

Más de la mitad tampoco tenía preocupaciones sobre el abuso de estas sustancias entre los niños que usaban marihuana medicinal. Más bien, la mayor limitante para otorgar marihuana medicinal a este grupo de pacientes, citado por casi la mitad de los que respondieron, eran aspectos de índole técnico, como no era tener un estándar para formulaciones, dosis o la potencia de la marihuana medicinal que se podía administrar.

«Se necesitan ensayos clínicos aleatorizados que utilicen formulaciones de MM [marihuana medicinal] para la atención de apoyo en niños con cáncer para comprender mejor el potencial terapéutico«, concluyeron los autores.

La postura de los profesionales de salud

En resumen, según los datos arrojados por este estudio, una gran cantidad de profesionales de la salud que tienen a su cargo el tratamiento y cuidado de niños con cáncer estarían dispuestos a facilitar a estos pacientes la obtención de marihuana medicinal.

Pero al momento de poder brindarla de manera efectiva esta predisposición es menos marcada en profesionales que efectivamente están calificados para prescribirla como medicación paliativa en el caso de patologías oncológicas.

En el grupo habilitado para proporcionar este fármaco,  también se encontró que estaban menos a favor de que los niños que empleen productos para inhalar o usen formulaciones orales, si bien apoyaron los ensayos clínicos para investigar su uso en niños. La gravedad del estado del paciente también fue decisiva para apoyar el uso de la cannabis, ya que estuvieron cada vez más a favor del empleo en los niños a medida que la enfermedad avanzaba más avanzada o el niño estaba más próximo a fallecer.

Según escribió Prasanna Ananth, oncóloga / hematóloga pediátrica de la Yale School of Medicine en New Haven, Connecticut, y otros investigadores: «Varios estudios durante la última década han determinado que los médicos temen el uso de la marihuana médica por parte de los adultos«, «Esta reticencia parece estar impulsada por el potencial de los efectos secundarios, escasa información científica de alta calidad, pautas de dosificación poco claras y una falta de supervisión reguladora por parte de la FDA, a diferencia de otros medicamentos terapéuticos y de apoyo«.

Estas preocupaciones se ven aún más aumentadas cuando se trata de niños y adolescentes que emplean marihuana medicinal, según explican los autores: «particularmente porque el uso habitual de marihuana está asociado con la dependencia, el desarrollo neurocognitivo deteriorado y el bajo rendimiento académico en los niños”.»Recomendar la marihuana medicinal puede ser, por lo tanto, fundamentalmente problemático para los médicos que están acostumbrados a la práctica basada en la evidencia, ya que no pueden garantizarse con datos empíricos que los beneficios superen el posible daño«.

Fuente: Forbes.