Organa Brands, la empresa que está floreciendo en la industria de la marihuana

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El año pasado, Organa Brands facturó 100 millones de dólares en la venta de vaporizadores y comestibles elaborados con marihuana; el laboratorio fabrica más de un millón de gramos de aceite de cannabis concentrado y compra 10 toneladas de hierba al año.

La empresa se ha abierto camino de manera agresiva en el mercado, gracias a su trabajo con los dispensarios —que ya suman mil 200 en 10 estados de la Unión Americana—, pero también a los productos profesionales que ofrecen.

La compañía tiene cinco marcas específicas para cada producto. Sin embargo, O.penVAPE se ha colocado como la marca favorita de vaporizadores en los dispensarios.  Entre mayo de 2016 y abril de 2017, la marca vendió 34 millones de dólares en plumas de vapor, superando a Evolab, con 7.5 millones de dólares. Nueve de cada 10 vaporizadores vendidos eran O.penVAPE.

La empresa ha conseguido su éxito en tan solo seis meses, gracias a la publicidad, los patrocinios y las promociones, que están diseñados para acercarse a los clientes interesados en adquirir nuevos productos. Organa ha logrado entablar una relación con ellos a través de pantallas emergentes en los dispensarios y una app con recompensas para ellos. La compañía educa a los vendedores de los dispensarios sobre sus ofertas y los incentiva a venderlos.

“Organa Brands es lo más cercano que se puede llegar a ser una marca nacional, navega con éxito los muchos retos de la expansión en todo el país y está bien posicionada para capitalizar la creciente popularidad de los extractos de cannabis y productos derivados”, aseguró Alan Brochstein, analista de la industria de cannabis y fundador de New Cannabis Adventure.

Todo empezó con un vaporizador

Cuando la marihuana se legalizó con fines recreativos en Colorado, el mercado pensó que los consumidores comenzarían  a buscar nuevas formas de fumarla y comprarían vaporizadores. O.penVAPE  apostó por el aceite de cannabis y los vaporizadores, que comenzaron a venderse muy bien al principio, pero pronto los consumidores volvieron a las flores para fumarlas en pipas y porros.

La caída drástica en el mercado llevó a la empresa a cuestionarse si habían tomado la decisión equivocada al apostar por los vaporizadores. Sin embargo, los consumidores reviraron su decisión. Datos de BDS Analytics señalan que las ventas de concentrado de cannabis crecieron del 7.8% a 9.8% entre 2015 y 2016, mientras que el mercado de flores tradicionales cayó de 72 a 67% en el mismo periodo.

Source: organabrands.com

Pero los consumidores comenzaron a invertir el rumbo a medida que el producto mejoraba. Según BDS Analytics, la cuota de mercado del concentrado de cannabis creció del 7,8% al 9,8% entre 2015 y 2016, mientras que la participación de las flores tradicionales de marihuana cayó un 72,7% a 67,3% durante el mismo período.

La conveniencia y la discreción que proporcionan los vaporizadores fue el punto de inflexión para muchos de los consumidores, ya que la flor no podía encenderse en cualquier lado mientras que un bolígrafo de vapor puede traerse en el bolsillo de la camisa y se puede encender en cualquier lado, sin que nadie sepa qué es.

Heidl, junto con Driessen y Ralph Morgan,  comenzaron el negocio en 2010. Heidl dirigió una empresa de construcción en Atlanta antes de mudarse a Colorado para unirse al auge de la legalización en Colorado, donde abrió un dispensario en el que escuchaba a los clientes quejarse de la mala calidad de los vaporizadores.

Al mismo tiempo, Organa Labs ya comenzaba a funcionar con la venta de productos saludables de cannbis. Heidl le contó a Morgan lo que escuchaba de sus clientes y éste aseguró que ya tenía una solución.

El método de la empresa es extraer cannabis pero sin butano, que era el solvente más utilizado en ese momento pero que no vieron bien usar en un dispositivo que utilizaban los pacientes con cáncer.

Optó por un método de extracción de cannabis que no usara butano, un solvente común utilizado en ese momento. Era más barato, pero a Morgan no le gustaba usar butano en un producto que adquirían los pacientes de cáncer, así que decidió usar las máquinas de extracción Waters, que utilizan para extraer el aceite de CBD. Ahora Chris McElvany es el jefe de tecnología del laboratorio, que emplea varios doctores para mejorar los vaporizadores.

Sin embargo, Organa Brands planea ser algo más que una productora de vaporizadores en Colorado. La empresa ha logrado descifrar el rompecabezas que significa la creciente industria en medio de diversas leyes estatales en la Unión Americana y ahora tiene negocios, no solo en Colorado, también en California, además de tener una participación minoritaria en compañías ubicadas en otros nueve estados, además de inversiones planeas para este y el año siguiente.

Organa Brands posee, además de O.penVAPE, la empresa Bakked que vende productos de limpieza; Magic Buzz, que produce una bebida hecha con cannabis y gomitas; y NCG, la empresa encargada de empaquetar todos los productos y que ayuda con las actividades bancarias ahora que van en expansión.

“Dijimos no al capital durante años. Pero cerraremos en nuestra primera ronda de financiación en el tercer trimestre”, dijo Driessen.

Driessen tiene experiencia en estos temas. Antes de unirse a Organa, trabajó en ventas para Konica Minolta., pero finalmente cedió a la presión de unirse a la empresa, a la que llegó como director de ventas en 2014 y que ahora preside.