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El laboratorio clandestino de Perú que mejoró la vida de 80 niños

Ana Álvarez, dentista técnica y madre de cuatro hijos, consigue marihuana en el mercado negro de Lima, Perú. También convirtió  parte de su casa en un laboratorio clandestino. Pero Ana no es traficante de drogas. En el laboratorio fabrica aceite de marihuana para niños con problemas neurológicos, como su hijo.

Ante el retraso del gobierno peruano para legislar sobre el uso medicinal de la marihuana, Ana y otras madres han unido esfuerzos para “preparar” el aceite en el laboratorio improvisado.

La mujer se describe a sí misma como una de las defensoras de la liberalización de las leyes antidrogas en un país conservador. Todo por amor a su hijo, dice en una entrevista con el diario inglés The Guardian.

Su trabajo comenzó en medio de la desesperación por encontrar algo que calmara las convulsiones de su hijo Anthony, quien padece un tipo de epilepsia raro y severo llamado Síndrome de Lennox-Gastaut, además de esclerosis tuberosa, que causa tumores en el cerebro y otros órganos.

Las convulsiones ocurrían hasta ocho veces por día, pero el año pasado la situación empeoró: Anthony tuvo un episodio psicótico que trastornó a la familia por completo. Ana admite que la situación fue tan difícil que pensamientos suicidas pasaron por su mente.

Y es que el joven de 16 años no mejoraba a pesar de tomar 17 fármacos distintos todos los días. En ese momento, Ana decidió probar lo que fuera para que su hijo mejorara.

«Después de tres días de tomar aceite de marihuana, Anthony comenzó a reconectarse con la vida, comenzó a socializar, comenzó a dormir, empezó a comer, y poco a poco comenzó a recuperarse. El cambio después de tres días fue algo extraordinario y desde ese momento comenzó mi lucha», narra la mujer.

Junto con Dorothy Santiago creó el laboratorio clandestino de Perú que mejoró la vida de 80 niños y fundó la Asociación Buscando Esperanza, una organización de padres y madres de familia que comparten y aprender a hacer su propia medicina a través del cultivo de la cannabis.

“Nosotros no avalamos, ni recomendamos ninguna marca. Tampoco vendemos ningún derivado de la cannabis, solo somos madres y padres de familia que decidimos cultivar para mejorar la salud de los nuestros y los tuyos”, dicen los integrantes de esta organización en su página de Facebook, Buscando Esperanza Perú.

Dorothy tiene 29 años y un hijo de cinco años, Rodrigo, quien padece el mismo síndrome que Anthony. La joven decidió utilizar marihuana como tratamiento medicinal después de que cayera una gota del medicamento que tomaba su hijo y le quemara la cara.

“Me pregunté a mi misma ‘¿esto es lo que le he estado dando a mi hijo desde que tenía tres meses? Esto no hace nada más que lastimarlo. Fue entonces cuando decidí suspender los medicamentos convencionales y opté por una alternativa natural”, explica la mujer.

Rodrigo mejoró a los dos días. Su madre cuenta que la familia no podía creer que empezara a comer y pudiera dormir, pues nunca dormía. Además, comenzó a interactuar con el resto de la gente, algo que el niño nunca hacía.

“Sabemos que no es una cura, pero les da a nuestros niños una mejor calidad de vida. Y ahora queremos que esto esté disponible para otros niños que padecen lo mismo”, explica Dorothy.

La asociación empezó con dos personas. Ahora son más de 200, incluyendo al médico Juan Luck, un cirujano que atiende a pacientes en el laboratorio, usando los aceites que allí preparan y con ciertas variaciones de los activos, ya sea de cannabidiol (CBD) o tetrahidrocannabinol (THC).

Con ellos provee de cuidados paliativos a las personas a las que los tratamientos farmacéuticos convencionales ya no les sirven; la mayoría son ancianos que tiene desde esclerosis hasta cáncer terminal.

La lucha contra la ley

A pesar de los beneficios con el aceite de marihuana fabricado en el laboratorio el laboratorio clandestino de Perú que mejoró la vida de 80 niños, en febrero pasado la policía realizó una redada en lugar que tiene Ana Álvarez al interior de su casa.

La policía llegó al laboratorio e incautó cinco kilos de marihuana, así como los equipos que las mujeres utilizaban para para extraer los aceites de las plantas, según reportó el diario La República.

Después de eso, las mujeres se manifestaron en las calles reclamando que todo lo que se llevaron era utilizado con fines medicinales. Su reclamo hizo eco en Perú y otras mujeres apoyaron la causa.

Ante esto, el presidente Pedro Pablo Kuczynski tuvo que proponer la legalización del uso medicinal de la marihuana con fines medicinales para el tratamiento de enfermedades graves y terminales.

El 10 de febrero, dos días después de la redada, las madres se manifestaron en las calles de Lima y, después de dos horas, fueron recibidas por funcionarios del Ministerio de Salud, donde plantearon su demanda de legalizar el uso de la marihuana.

Las protestas siguieron en los meses siguientes, ante la insistencia de las madres a iniciar el debate. Pero su protesta pacífica se tornó violenta en mayo pasado, cuando la policía detuvo a los manifestantes, entre los que estaban miembros de la asociación y simpatizantes del movimiento.

Ante el reclamo, el mandatario peruano rompió las prohibiciones del uso de drogas que había imperado por años en los países de América latina.

Sin embargo, aún no está clara la postura del Congreso, que actualmente está dominada por la derecha. Las familias de los niños no tienen la certeza de que los diputados despenalicen el uso de la marihuana o aprueben la importación de medicamentos.

Hasta ahora se han presentado tres proyectos de ley en la Cámara, que van desde la importación de drogas derivadas de la marihuana sintética hasta permitir que los clubes de cannabis cultiven sus plantas. Sin embargo, estas discusiones se congelaron en la Cámara y podrían tardar años antes de que los diputados las discutan y las aprueben.

Un último sondeo entre la población reveló que 65% de los peruanos está de acuerdo en que se legalice esta droga. Sin embargo, todavía hay posturas en contra que pesan dentro de la sociedad del país sudamericano.

La organización no gubernamental Cedros, una de las más fuertes e influyentes en la nación, dijo que apoyaría la legalización si no se utiliza el THC en los medicamentos y que es el componente psicoactivo de la planta.

El consultor científico de la ONG, Alfonso Zavaleta aseguró que el THC todavía no se utiliza en ningún medicamento conocido y existen dudas respecto a los daños que pueda causar a los cerebros de los niños.

Ante la tardanza de la ley y el gobierno en general, Ana y sus compañeras siguen acudiendo al mercado negro para buscar marihuana y procesarla en el laboratorio clandestino de Perú que mejoró la vida de 80 niños.

“No somos criminales. Somos madres que demanda el derecho de sus hijos a una mejor calidad de vida”, concluye Ana.

Categorias: Cannabis Medicinal
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