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Avanza Canadá en legalización: va por fijación de precios

Harrison Ha via Getty Images

Ante el fracaso de la penalización de la marihuana a nivel mundial, algunas naciones han adoptado por políticas públicas más permisivas que no criminalicen al usuario. Uruguay, Estados Unidos, Canadá, y México, se suman, en mayor o menor medida, a los países que ya cuentan con un mercado de cannabis, o a aquellos que buscan crearlo.

El caso de Canadá es el más reciente y el que permanece como tópico principal en agencias informativas y medios masivos de comunicación: el pasado trece de abril, el ahora afamado primer ministro canadiense, Justin Trudeau, extendió al parlamento una propuesta para legalizar la producción, distribución y consumo de la marihuana.

Esto, de hecho, fue una de sus principales promesas de campaña; además de hacer una reforma en el sistema electoral canadiense. Al verse rebasado por esta última propuesta, Trudeau decidió apostar por la despenalización, y construir un mercado que, para 2018, tenga incluso una infraestructura de importación. De lograrlo, Canadá se convertiría en el primer país miembro del G-7 en instaurar una política de esta magnitud.

La estructura de la propuesta

La edad mínima de compra sería de 18 años, y el comprador estaría en posibilidades de cargar hasta 30 gramos sin generar un cargo penal. Cada hogar, además, podría cultivar hasta cuatro plantas. Además, el gobierno federal emitiría las licencias correspondientes para fijación de precios, permisos de distribución, impuestos, y montos de producción para compañías.

No obstante, muchos de los puntos de la propuesta permanecen en debate. Por ejemplo el de la edad mínima: la Asociación Médica Canadiense ha propuesto que la edad mínima de compra sea entre los 20 y los 25 años.

La propuesta también considera una regulación en materia de Salud Pública, esto para generar estadísticas de consumo, sobredosis, o de accidentes en auto. Para esto se requiere una coordinación entre dependencias y provincias, que todavía no existe, o no es la suficiente.

Una de las justificaciones importantes para que Trudeau lanzara la propuesta, fue la de debilitar a los traficantes de droga: ya que el nuevo consumidor canadiense estaría obligado a comprar marihuana legal del estado, los traficantes callejeros no tendrían ya ganancias, debilitando así toda la cadena de producción ilegal. Aquellos que comercializaran o distribuyeran cannabis fuera de las vías legales podrían enfrentar hasta 14 años de prisión, y otros cargos más severos.

Sin embargo, estos puntos permanecen discutidos, ya que la Asociación Canadiense de Jefes de Policía ha dejado saber que la legislación del primer ministro carece de parámetros rigurosos para evitar la incursión de los criminales en el nuevo marco legal. También ha advertido sobre las dificultades de intervenir el cultivo en hogares, del consumo en áreas públicas (aún por definir), o la falta de controles automovilísticos.

Sin embargo, la propuesta del primer mandatario avanza en otro de sus frentes: la fijación de precios; y es que, según el mandatario, a través de una regulación en los precios pondría fin al mercado ilegal de la marihuana.

Hacia la fijación de precios; antes se requieren estadísticas sólidas

Antes de que la nación norteamericana pueda lanzarse hacia la despenalización, advierten los gobiernos de sus provincias, se requieren estadísticas sólidas en materia de salud pública, y finanzas, y es que, estableciendo una relación entre la calidad de lo comprado, su precio, y la periodicidad, podría triangularse una cifra necesaria para la estructuración del mercado.

Para el gobierno liberal el primer paso sería recabar información acerca de los riesgos de incendio que tienen los cultivos en espacios cerrados, estadísticas de sobredosis, el rango de esfuerzos necesarios para la erradicación de plagas, y el levantamiento de un estudio para medir el desempeño escolar de los usuarios.

De igual forma, monitorear constantemente las estadísticas de consumo, sobre todo en jóvenes. Y es que una de las metas más importantes de la legislación es el cuidado de la juventud. De hecho, en marzo de este año, la secretaría de Salud canadiense realizó la Primer Encuesta Nacional de Cannabis, que involucró a más de 10,000 aplicantes.

Las preguntas más frecuentes del estudio constituyeron: frecuencia, lugar de consumo, cantidad consumida, y dónde se obtuvo. La dependencia señaló en su momento que estos datos ayudarían a establecer un precio unitario, en orden de evitar que, debido a la intermitencia de los precios, los usuarios cambien de un mercado a otro.

El debate comienza

A lo largo de este mes los gobiernos de toda la nación habrán de reunirse para definir este punto crucial: ¿cuánto va a pagar el usuario por su marihuana? El Ministro de Finanzas Federal, Bill Morneau, ha dicho que el gobierno ha iniciado el diseño del régimen fiscal para el mercado, pero insistió en que los esfuerzos de la capital están en cuidar a los usuarios jóvenes, y evitar que los traficantes callejeros sigan recibiendo ingresos.

“El diseño del régimen fiscal seguirá estos principios, así que estamos pensando en cómo este nuevo marco regulatorio puede desbancar por completo al mercado ilegal; estamos muy concentrados en sacar a los criminales del mercado, y en la protección de la juventud canadiense”, dijo Murneau.

Un estudio reciente del Howe Institute ha reportado que el 90% del mercado ilegal de marihuana podría desaparecer, si el marco legal ofreciera el gramo de cannabis en un rango de los nueve dólares canadienses; la proyección: $675 millones de dólares anuales.

Con todo esto, se espera que para Julio de 2018 el Nuevo Mercado legal de marihuana canadiense esté consolidado. Los gobiernos provinciales han dejado saber que están dispuestos a seguir el esquema tributario que la capital, Ottawa, establezca. Por lo tanto, la nación norteamericana podría tener un avance importante durante los próximos meses, después de que la reunión de sus líderes tenga lugar en Junio.

Categorias: Políticas
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