Nueva Zelanda podría ser el próximo país que legalice la marihuana medicinal

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Si bien la planta de marihuana, Cannabis sativa, también conocida como cáñamo, ya se cultiva industrialmente en Nueva Zelanda desde el año 2006,  existe toda una normativa asociada para permitir su cultivo y comercialización.

Hasta ahora, la restricción que existe para los agricultores es que sólo pueden vender la semilla de cáñamo, que es utilizada con fines dietéticos.

La realidad del país

Por su parte, el mercado negro del cannabis ha aumentado notablemente en los últimos años, ya que los pacientes buscan alivio sintomático para dolencias como el cáncer, la epilepsia, el dolor crónico y otras patologías de curso crónico.

Los pacientes están esperando la decisión gubernamental que permita el uso la marihuana medicinal como una alternativa a los, muchas veces, ineficaces tratamientos actuales.

“Estoy con una gran cantidad de medicamentos en este momento, como si fuera un cóctel,”  aseveró Molly Kelsey, una paciente de 24 años que sufre de de epilepsia.“Si pudiera dejar uno de ellos mediante el uso de aceite de CBD (cannabidiol) sería increíble. Eso cambiaría mi vida “, agregó.

Aunque pueda sonar increíble, Kelsey no califica para el programa de distribución actual de cannabis en Nueva Zelanda, a pesar de que puede sufrir de hasta 20 ataques al día cuando sus síntomas epilépticos están en su período más crítico.

“Mi neurólogo me dijo que … básicamente, no estaba teniendo convulsiones suficientes y que no eran lo suficientemente violentas como para calificar. Ellos me querían someter a una cirugía, que iba a ser más viable que conseguir el acceso al aceite de CBD. Lo cual es ridículo “.

La noticia ministerial

Peter Dunne, el Ministro Asociado de Salud ha realizado un anuncio pequeño, pero que podría revestir una gran significación  para las leyes que rigen al cannabis:

“He seguido el consejo del Comité de expertos sobre las drogas con respecto a que el CBD no debería ser una droga controlada y estoy encantado de que el Gabinete haya aceptado mi recomendación para que ésto se cambie”. “Por tanto, estoy dando pasos para quitar estas restricciones”.

Aunque la dotación de una infraestructura adecuada y unas cuantas leyes con respecto al cannabis podrían ser la base para generar una nueva industria para esta hierba, Dunne aclaró que un programa único para el CBD sería muy restringido, ya que se prescribiría a los pacientes de Nueva Zelanda, y que el mercado está muy acotado en estos momentos.

Repercusiones en el Parlamento

El Partido Verde, por su parte, se siente encantado de que el Parlamento considere al fin la tan esperada posibilidad de legalizar el uso del cannabis medicinal en Nueva Zelanda.

El proyecto de ley de enmienda de la Cámara de Diputados para el uso indebido de medicamentos (cannabis medicinal y otros asuntos) de Julie Anne Genter del Partido Verde fue extraído para la votación, lo que puso en el debate parlamentario lo concerniente a este tema.

“Nueva Zelanda puede finalmente alcanzar el resto del mundo en el cannabis, ahora depende de mis colegas en el Parlamento”, manifestó Genter.

El Partido Nacional aún no se ha decidido, si bien dijo que iba a realizar una votación “en conciencia”.

Por su parte, el co-líder del Partido Maorí Marama Fox expresó que apoya la despenalización del cannabis medicinal.

Otros aún están indecisos o afirman no haber leído el Proyecto de ley con detenimiento.

Los problemas no terminan ahí…

Igualmente, si la legislación no contempla  planes para formar una industria legítima de cannabis y normativas claras para la calificación de los pacientes para adquirir esta medicación, podrían seguir con dificultades para adquirirlo en tiempo y dosis necesarias.

“Hay un gran trabajo que hacer para educar a la profesión médica, no sólo sobre el CBD, sino que sobre todo el tema alrededor de medicamentos a base de cannabis; hemos estado hablando con la asociación médica desde hace algún tiempo para proporcionar una mejor información profesional a los médicos”, declaró Dunne.

“No hay educación para los médicos de la Asociación Médica o de cualquier tipo de consejo asesor en Nueva Zelanda”,  manifestó Tory Catherwood, una estudiante de medicina de quinto año y una defensora acérrima de la marihuana de uso medicinal, que explica: “Se pone a los médicos en una situación difícil, porque yo no creo que muchos de ellos lo prescribirían inmediatamente, ya que probablemente no saben lo suficiente acerca de él”.

Catherwood, con el propósito de educar a la comunidad médica neozelandesa sobre el cannabis y su uso medicinal, está filmando un documental en que aborda la temática médica y social del cannabis, como una forma de generar una apertura y aceptación del uso de una sustancia tan largamente estigmatizada y condenada por la comunidad en general.

Este punto marca el comienzo de un debate entre los activistas pro legalización del cannabis y entre los prohibicionistas que siguen considerando al cannabis como una droga peligrosa.

Algunos defensores del uso de la marihuana medicinal como Richard Barge, que es miembro de la Asociación de Industrias de Cáñamo de Nueva Zelanda brinda todo su apoyo al anuncio realizado por Dunne, y aclara:

“Hay grandes oportunidades para los agricultores, ya que estamos hablando de una materia prima voluminosa, y todo aquello que agrega valor debería hacerse tan cerca de la granja como sea posible, como procesar la fibra o limpiar y secar las semillas, lo que crea oportunidades para los contratistas y la gente para invertir en infraestructura”.

Las consecuencias de estas leyes

De aplicarse de manera adecuada esta nueva legislación,  la modificación será sustancial, ya que se eliminará el engorroso trámite de pasear al paciente por diferentes instancias previas para que su médico le pueda recetar el CBD.

Esta ley permitirá que sea legal para cualquier neozelandés que esté sufriendo de una enfermedad en etapa terminal o bajo cualquier condición debilitante, la utilización  del cannabis o productos derivados con la prescripción y atención de un médico registrado.

Los problemas pueden  surgir por no existir cantidad suficiente de fármaco derivado del cannabis para proveer a los pacientes, en caso de no ajustarse también las regulaciones para los agricultores y productores del CBD. Incluso el gobierno se está planteando la posibilidad de importar aceite de cannabidiol para que las reservas sean suficientes, ya que según Dunne, esta ley podría entrar en vigor en un lapso menor a dos meses.

De ser así, una nueva era en la medicina neozelandesa se estaría abriendo, con la esperanzadora ayuda para miles de pacientes que esperan un alivio para sus patologías crónicas.