Cannabis medicinal ya está ayudando a niños mexicanos con autismo

Una nueva línea de investigación se está abriendo en México en materia de cannabis terapéutica y medicinal: el tratamiento de niños con autismo. Alrededor del mundo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, señala que uno de cada 160 niños lo padece. En México, de acuerdo con el Consejo Nacional para el Desarrollo y la Inclusión de Personas con Discapacidad, estima que uno de cada 115 niños lo padece: el 1 por ciento de toda la población infantil mexicana.

Hasta antes de la reforma de cannabis en México, que permite desde junio pasado el uso de medicamentos derivados del cáñamo, y la investigación científica de la planta; y de forma mucho más reciente, el cultivo, consumo y distribución para los mismos fines, los niños mexicanos con autismo solamente podían ser tratados con medicamentos químicos, sicotrópicos, que provocan una amplia variedad de síntomas adversos que se suman a los ya padecidos por el niño.

Hoy eso es diferente. Tanto Organizaciones no Gubernamentales (ONG’s), como médicos neurólogos y psiquiatras son capaces de trabajar con medicamentos a base de cáñamo; de manera muy particular, con aceite puro de cannabidiol (CBD), que distribuye la HempMeds México desde Monterrey, tanto en la parte investigativa como con pacientes en sí.

En este sentido, Saúl Garza, neuropediatra conocido por sus estudios sobre los beneficios del cannabidiol en niños con epilepsia refractaria y síndrome de Lennox-Gastaut, ha abierto una nueva línea de investigación formal en el país: sobre las aplicaciones de la misma sustancia en niños con autismo; y es que la evidencia anecdótica sobre sus beneficios ya revela aspectos importantes.

Dos de la ONG’s que operan en México en la materia –Mamá Cultiva y Cannapeutas– han proporcionado valiosa información, y revelado importantes testimonios en la materia. Más adelante hablaremos sobre uno en particular. Saúl Garza, por su parte, en entrevista con Notimex, habló recientemente sobre cómo surgió su inquietud por el tema.

“Derivó en realidad de la investigación que hicimos en niños con epilepsia: sus familiares nos decían que aparte de mejorar las convulsiones mejoraron otros aspectos de su vida diaria; esto nos impulsó a ver si podíamos mejorar no sólo los síntomas claros del padecimiento, sino sus implicaciones en la conducta y en la relación social que entablan los pacientes… con otros niños, por ejemplo, o con sus propios padres”.

Utilizando el medicamento ya conocido en la comunidad de la HempMeds México, el RSHOX, se trató a ocho niños autistas, de los cuales siete han presentado notables mejorías en su conducta y en su calidad de vida en general.

Aunque el doctor no pudo revelar detalles de la investigación, sí aclaró que los niños tratados con aceite de cannabidiol, presentaron mejorías notables cuando superaron los cuatro meses de tratamiento: “los chicos están siendo vigilados clínicamente, pero una cosa sí podemos decir, que es lo maravilloso del aceite de cannabis: lo inofensivo que es: ninguno de los casos han tenido efectos negativos secundarios, y sí han podido mejorar sus problemas conductuales de forma significativa”, comentó el médico.

De acuerdo al éxito obtenido, el equipo de Saúl Garza ha disminuido la edad de los pacientes: ahora están tratando niños de nueve años: su equipo cree que las mejoras podrían ser mayores si se incluye el aceite cannábico en los tratamientos multidisciplinarios de los pacientes, de forma más temprana.

“Esperamos que esta investigación pueda tener el mismo eco positivo que tuvo la de la epilepsia, y que eso ayude a otros niños con estas dificultades a superar sus padecimientos de una forma más contundente”.

El doctor también comentó la enorme ventaja de ya contar con un marco legal en la materia: “durante años los investigadores mexicanos estuvimos buscando la oportunidad de hacer experimentación con productos derivados del cannabis, pero la legislación tan rígida nos lo impedía. La reforma abre un canal muy importante para estudiar el impacto de la planta: allá afuera hay mucha información al respecto que ya conocemos, pero tenemos que desarrollar la nuestra”.

Agregó: “hay un cúmulo de enfermedades que prevalecen en México: diabetes, epilepsia, y otras más: sabemos que estas enfermedades pueden tratarse de forma muy positiva con cannabis.

El caso de Emilio: una victoria del cannabis contra el autismo

Como lo reportó Cultura Colectiva, Emilio, el muchachito mexicano de 14 años, ha sido uno de los primeros casos documentados del éxito del aceite de cannabidiol contra el autismo. De no comer, despertarse en la madrugada y sufrir ataques de pánico y ansiedad que lo llevaban a golpearse contra el muro, Emilio pasó a balbucear, a repetir palabras… a sonreír, a comer, gracias al aceite de cannabis.

Cuando Laura, su madre, constató que los tratamientos químicos no sólo no frenaban los ataques, sino que no le otorgaban una mejora real en la calidad de vida del niño, se encontró con la sustancia cannabinoide: el CBD, que lo distribuye en forma de aceite la HempMeds México, presidida por Raúl Elizalde, el padre de Grace, la ya famosa primera paciente de cannabis en nuestro país.

Laura, de la mano del médico Raúl Porras, médico cirujano egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México y fundador de Cannapeutas –organización dedicada a capacitar a médicos, pacientes y familiares en el uso y beneficios de la medicina cannábica– inició el tratamiento sobre Emilio, que resultó muy positivo, hasta que su cuerpo hizo resistencia. Entonces tuvieron que añadir a la medicina tetrahidrocannabinol (THC) la principal sustancia psicoactiva del cannabis, y una vez más los resultados fueron positivos.

Y es que, como lo ha informado la neuróloga Gisela Kuester, quien trabaja con la fundación Mamá Cultiva, los tratamientos cannábicos son mucho más efectivos cuando se utilizan todos los cannabinoides de la planta, y no sólo uno. Con un tratamiento integral el paciente presenta mejorías mucho mayores.

Emilio así lo constató, y de acuerdo a palabras de su propia madre, su ansiedad, su agresividad disminuyeron hasta en 80 por ciento.

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