Cannabis y deporte se asocian: gimnasios verdes abren sus puertas en Estados Unidos

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A seis meses de que California aprobara su Propuesta 64, que incluía una despenalización del uso recreativo del cannabis, contrariamente a lo que se creía, las calles no se ven inundadas de gente intoxicada, ni se han tenido brotes de histeria en cines, ni estadios, ni escuelas.

Si bien las regulaciones implementadas en países como Canadá, Uruguay, y el mismo Estados Unidos, están especialmente diseñadas para disuadir a la población más joven en el uso de la planta, los adultos enfrentan riesgos importantes; tanto su exposición al mercado negro como riesgos de salud: sobre todo mujeres embarazadas.

En Uruguay, por ejemplo, el gobierno federal ha publicado los registros oficiales para la venta de la planta en farmacias; y con ellos, una serie de infomerciales advirtiendo a la población sobre los riesgos.

“Regular es responsable” es el lema de la campaña, que tendrá en junio sus primeros frutos, ya que hasta entonces los uruguayos, o aquellos que comprueben la nacionalidad natural o adoptada, podrán adquirir gramos de marihuana para su consumo.

Para los políticos que lideran esta ola de legalización, la periodicidad y la cantidad consumida es uno de los tópicos más delicados: la creencia popular dicta que, ante la legalización, el consumo podría dispararse; pero la experiencia real ha probado lo contrario.

Colorado, por ejemplo, estado que abrió su mercado a la marihuana recreacional en 2015, mostró un descenso importante en su consumo posterior a la legalización. La Encuesta Nacional de Uso de Drogas y Salud mostró que un 18.35 por ciento de los residentes, de entre 12 y 17 años, habían usado la marihuana entre 2014 y 2015. Los resultados del año posterior, mostraron un descenso del 12%; cifra que se mantiene en descenso cada año.

Se inclinan por el fitness

Por el contrario, el uso de marihuana en adultos ha crecido los últimos años en Colorado: según la encuesta antes citada, entre 2014 y 2015, el consumo entre personas de 26 años y mayores, creció 5%; y en el resto de los estados que tienen un mercado regulado de marihuana recreacional se mostró el mismo comportamiento, incluido California.

Es precisamente ahí en California en donde se ha gestado una dupla interesante: el uso de la marihuana y el deporte. Los californianos se están inclinando por un movimiento de fitness cannábico: proliferan los gimnasios especializados en deporte y marihuana, a la vez que el yoga, el fitness, y el atletismo verde.

San Francisco vio recientemente las puertas abrir del Power Plant Fitness, primer gimnasio en su tipo, a cuyos miembros se les permite consumir marihuana antes y/o después de ejercitarse. La identidad corporativa del Power Plant Fitness, no obstante, es radicalmente distinta a la de otros gimnasios: se proclaman un centro de salud integral especializado en el bienestar. La marihuana ahí es un suplemento que el centro ofrece como uno más en la búsqueda de ese bienestar.

Jim McAlpine, principal socio del centro, afirma que por primera vez el público está conociendo las ventajas de la planta para los deportistas: “la marihuana puede formar parte de la vida del deportista”, añade.

Según el empresario, el gimnasio pretende cambiar la concepción general que los consumidores de marihuana generan en los otros: de perezosos y drogadictos. “Únete a nosotros y ayúdanos a cambiar el mundo del fitness para siempre”, añaden en su página web.

“La unión de la marihuana y el fitness ha estado ahí desde el principio: en el yoga, por ejemplo, atraviesa milenios: los Vedas la usaban para leer sus textos sagrados y entrenar sus sutras; la hierba sagrada que ellos llaman, es el cannabis”, dice Mike Ray, fundador de Bloom Farms, empresa de productos cannábicos.

Lo que dice la medicina

No obstante, sólo de forma reciente los expertos en el tema han dedicado esfuerzos a demostrar, o desmentir, los potenciales riesgos y beneficios del cannabis y el deporte. Un estudio reciente del Journal of Science and Medicine in Sport, afirma que sólo 15 estudios se han realizado en forma para analizar los efectos del cannabis en deportistas; y que ninguno de esos 15 estudios pudo demostrar que la marihuana ayude el ejercicio. Incluso, algunos de los sujetos analizados no pudieron completar el análisis por efectos adversos de la planta, como asma, inhibición y ritmo cardíaco acelerado.

Pero para Jeff Chen, doctor y coeditor del Cannabinoid Affinity Group, de la Universidad de California en Los Ángeles, los estudios padecen de un error fatal: que no han determinado una diferenciación entre el tetrahidrocannabinol (THC), principal ingrediente psicoactivo del cannabis, y el cannabidiol (CBD) principal componente medicinal.

“Muchos de los sujetos estudiados ni siquiera ingirieron marihuana por la misma vía: algunos la comieron, y otros ingirieron THC puro; eso es como querer comparar peras con naranjas”, dice Chen.

Para él, los principales riesgos del cannabis y el deporte, residen en que la planta puede causar ritmos cardíacos muy acelerados con poca actividad física, y si alguno de los pacientes tiene alguna condición cardíaca, podría agravarse. Incluso, afirma Chen, cantidades altas de THC podrían estimular espasmos musculares o calambres. El CBD, no obstante, funcionaría como un analgésico, y podría aumentar la resistencia física.

“De ahí que muchos maratonistas extremos consuman marihuana antes de correr 10 o 15 kilómetros. El CDB imita la reacción natural que tienen nuestros cuerpos después del ejercicio para reducir el dolor, la inflamación muscular y aumentar el apetito; en este sentido puede ser muy beneficioso”.

No obstante, el médico admite que cada cuerpo es distinto, y reacciona de forma distinta, por lo tanto, para verificar las consecuencias o beneficios de la planta en quienes se ejercitan, se requieren más estudios.

Lo cierto es que, culturalmente, la mezcla de la marihuana y el deporte está impulsando una nueva forma de consumo, una que puede consolidar dos mercados aparentemente disímiles, en uno solo.