La ciencia detrás de la pureza del cannabidiol

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La situación actual de los ingredientes que contienen los productos de cannabis, así como los retos que la industria enfrenta y las perspectivas del sector en los próximos años, fueron los temas que Mark Tucker, CEO de la farmacéutica británica TTS Pharma, presentó durante una ponencia en el Royal College of General Practitioners, en Londres, la semana pasada.
Tucker enfatizó la importancia de legislar respecto a la producción de cannabinoides, a través de una licencia de control farmacológico que regule la cosecha, el procesamiento y la extracción de estas sustancias.

La legislación actual del Reino Unido permite el cultivo del Hemp, como es conocida de manera comercial la semilla del cannabis. Sin embargo, se especifica que los granos deben contener menos de 0.2% de tetrahydrocannabidiol (THC), principal componente psicoactivo vinculado a las alteraciones de la percepción y modificaciones del estado de ánimo.

El directivo de TTS Pharma explicó que en algunas ocasiones cuando se cosecha tarde, el porcentaje de THC aumenta entre 0.8 y 1%, por lo que el productor debe almacenar la pepita hasta que esos niveles se reduzcan.
También comentó sobre la importancia de que médicos e investigadores tengan acceso a componentes puros como el cannabidiol (CBD) o el ácido tetrahydrocannabinolic (THCA) para obtener mejores resultados en sus investigaciones clínicas.

Durante su participación, Robert Walton, consultor en industria farmacéutica, advirtió que los esfuerzos de Investigación y Desarrollo de los cannabinoides están enfocados a la genética del cannabis para determinar las cepas que produzcan cantidades adecuadas de CBD y evitar las sustancias psicoactivas.

Actualmente, TTS Pharma estudia las cepas de cannabinoides que ofrecen mayores beneficios clínicos, así como los diferentes mecanismos para administrar este tipo de medicamentos y garantizar su mejor absorción en el organismo. Los parches, los inhaladores y la goma de mascar están entre los productos que se estudian, pues logran que la asimilación de las moléculas sea más eficiente entre 30 y 40%, en comparación con las cápsulas o las tabletas.

Con información del European Pharmaceutical Review.