El hachís callejero actual es más potente que hace 50 años

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Un estudio realizado por la universidad de Bath, en Reino Unido, reveló que el hachís callejero es 25 % más potente que el que se podía conseguir en el mercado negro hace 50 años. Esto significa que, con el paso del tiempo, las drogas ilegales aumentaron sus niveles de THC.

La investigación llevada a cabo durante cinco décadas analizó 80 000 muestras de hachís callejero, conocido también como resina de cannabis, extraído de los mercados negros de países como Estados Unidos, Reino Unido, Países Bajos, Francia, Dinamarca, Italia y Nueva Zelanda.

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Foto: Avery Meeker / Unsplash

Hachís callejero: 25 % más potente

De acuerdo con los investigadores, este incremento de THC responde a la necesidad de un mercado de consumidores, quienes desean experimentar un subidón sin importar las repercusiones que este hecho podría acarrear a su salud.

Entre los principales hallazgos se encontró que las concentraciones de THC aumentaron 14 % entre 1970 y 2017. Este hecho podría tener una explicación en la aparición de nuevas variedades de cannabis en el mercado, sobre todo las del tipo híbrido, que son diseñadas para tener un efecto más fuerte.

Respecto a la manera en la que se hace el aceite de hachís, el equipo encontró que la producción de este derivado de la planta se incrementó 24 % entre 1975 y 2017. Este aumento equivale a 5 mg de THC por año, dosis que podría causar una intoxicación leve en los consumidores.

Al respecto, el doctor Tom Freeman, quien dirigió la investigación, aludió a que el uso frecuente de cannabis con un nivel más alto de THC conlleva un mayor riesgo de desarrollar adicción y trastornos psicóticos.

«A medida que la fuerza del cannabis aumenta, también lo hace el número de personas que se someten a tratamientos por problemas de consumo de cannabis. Actualmente, más europeos están ingresando en tratamiento por consumo de cannabis que por heroína o cocaína», enfatizó el investigador.

Cuidados paliativos

Hachís versus kief

Otros de los derivados con mayor preferencia son el kief y las charas. El primero es un polvo de resina de cannabis con un efecto muy potente. Se obtiene de los cogollos y de las hojas del cannabis.

En tanto, las charas se refieren al hachís elaborado a mano en India y Pakistán, mediante un extracto de la planta del cannabis, que es amasado entre siete y ocho horas. El proceso incluye frotar en ambas manos los cogollos para que los tricomas se adhieran a la piel. Una vez que las manos están cubiertas por una capa gruesa, oscura y brillante, luego hay que frotarse los dedos vigorosamente para formar rollos que, posteriormente, toman la forma deseada con ayuda de los dedos.

Ahora bien, en lo que respecta al análisis, el equipo médico añadió que, lejos de solamente investigar el incremento en la potencia del THC, también estudió las actitudes hacia el cannabis. En la actualidad, existe una mayor apreciación de su compleja interacción con la salud mental y con los posibles usos medicinales.

Foto: Especial

Hachís para mejorar la salud

«La resina de cannabis (hachís), a menudo, se considera un tipo de cannabis más seguro, pero nuestros hallazgos muestran que ahora es más fuerte que el cannabis natural», dijo Sam Craft, coautor del estudio.

Antiguamente, existía la creencia popular de que el hachís tenía una concentración menor de THC y una cantidad similar de CBD, ambos cannabinoides asociados con beneficios para la salud. Sin embargo, los científicos encontraron que las dosis de CBD se han mantenido, mientras que las de THC se han incrementado.

Los investigadores argumentaron que los aumentos en la fuerza del cannabis resaltan la necesidad de estrategias de reducción de daños similares a las que se usan para el alcohol y de contar con pautas sobre límites de consumo más seguros.

Vale precisar que los estudios de laboratorio en humanos demuestran que la administración de altas dosis de THC causan intoxicación, deterioro cognitivo, ansiedad y síntomas de tipo psicótico. Ante este panorama y como la concentración de THC varía de cepa en cepa, los consumidores autorregulan parcialmente su consumo de THC ajustando su volumen de inhalación o la cantidad de cigarrillos que fuman. 

Sin embargo, esto no compensa por completo las diferencias en las concentraciones de THC, lo que provoca el aumento en el consumo de dosis más altas. En cuanto a los efectos a largo plazo, el uso de productos con alto contenido de THC se asocia con una mayor gravedad de la sintomatología del trastorno por consumo de cannabis y con un riesgo elevado de trastornos psicóticos. 

Con información de The Guardian.

Foto: Jeff W / Unsplash