Inicia la venta de cannabis en farmacias de Uruguay

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Uruguay se ha convertido en el primer país del globo en legalizar de manera horizontal la venta, producción y consumo del cannabis; y lo ha hecho con una regulación que ha captado atención internacional; y es que el Poder Ejecutivo de Canadá ha estado en contacto con el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA) para conocer los aspectos de su modelo.

Su llamado “enfoque conservador” podría ser adoptado por otros países que están en camino a una regulación parecida, como precisamente Canadá, o incluso nuestro país. Puesta para realizarse a mediados de este mes, la venta de marihuana en farmacias de Uruguay tiene detrás, ciertamente, un modelo interesante.

Después de casi cuatro años de que la iniciativa de regulación fuera aprobada, hoy, cualquier ciudadano que sea mayor de edad, y que se haya registrado como comprador, podrá adquirir marihuana de alta calidad a un precio unitario de USD$1.3, sin la necesidad de mostrar identificación.

A pesar de que el modelo, en primera instancia, parece sumamente liberal, hay algunos detalles reveladores; por ejemplo: está prohibida a toda costa la publicidad; las empresas productoras de cannabis no pueden ni siquiera poner el logo de su empresa sobre el paquete enviado a las farmacias.

Aunado a ello, están prohibidos todos los derivados cannábicos como artículos comestibles, incluso, irónicamente, los medicinales. Tampoco habrá tiendas especializadas, ni dulces sicodélicos, ni cafés abiertos para el consumo, ni nada parecido al mercado cannábico recreativo que se ha visto florecer en estados como California o Washington.

La intención del gobierno uruguayo, es hacer el consumo de cannabis “lo menos divertido posible”; de hecho, un importante aparato burocrático controlará tanto los montos que podrán ser adquiridos por los consumidores, como las especies y las especificaciones genéticas de la planta, incluida su concentración de tetrahidrocannabinol (THC). En suma, el estado regulará cada aspecto de la planta, desde las semillas que son plantadas, su ciclo de vida, y desde luego toda su entrada al mercado.

El modelo está diseñado para generar un equilibrio entre la prohibición y el exuberante mercado recreacional estadunidense. “El riesgo de lo que están haciendo en Colorado”, dice Julio Calzada, ex secretario general de la Junta Nacional de Drogas uruguaya, “es que podemos terminar con una industria parecida a la del tabaco. No queremos generar una industria competitiva que emule, con cannabis, a Marlboro o Camel. Aquí el modelo es totalmente distinto.

“Para nosotros, la marihuana es un vegetal que tiene el potencial de generar adicción, y queremos evitar esto a toda costa; queremos controlar la producción, la distribución y el consumo de la marihuana de la forma más eficaz posible”.

De esta manera, como dijimos arriba, los únicos que podrán comprar el cannabis, hasta 40 gramos al mes, serán los nativos uruguayos –no turistas–, y aunque no necesitarán identificación ni una receta médica, necesitarán estar registrados con su huella digital como compradores. Al llegar a la farmacia tendrán que posar el dedo sobre un escáner, y una base de datos le brindará al farmacista la cantidad que le puede ser vendida al usuario.

Esta medida tiene la finalidad de evitar que traficantes entren al sistema de venta legal uruguayo, y revendan el producto al mercado negro de Brasil y Argentina. Hasta el momento, 4,500 uruguayos se han dado de alta en el sistema de compra, según el informe del IRCCA, y se espera que ese número se incremente exponencialmente, una vez que los usuarios comprueben que la calidad de la marihuana supera por mucho al llamado “prensado paraguayo” que inundaba las calles uruguayas, y que era lo usualmente comprado.

Típicamente, los niveles de THC del “prensado paraguayo” oscilan entre el 5% o menos; los niveles de THC que contendrá la marihuana uruguaya oscilarán entre el 5 y el 10%. Además, como ya señalamos, estará libre de semillas y de residuos fibrosos.

No obstante, Marco Algorta, uno de los primeros fundadores de clubes cannábicos, señala que el punto fuerte no estará en las farmacias, sino el autocultivo; y es que más de 7000 usuarios se han registrado como cultivadores de cannabis para uso personal –la regulación contempla un límite de seis plantas.

“Pocos se interesan por la marihuana de las farmacias, muchos prefieren cultivar sus plantas, y otros unirse a nuestros clubes. La marihuana que distribuimos es más fuerte y mejor que la de las farmacias. Entonces tenemos un potencial importante. Nuestro país puede hacer con el cannabis lo que Francia hizo con los vinos o Suiza con el chocolate. Tenemos que ver a la cannabis no como una droga sino como una industria”.

En sus palabras, el siguiente paso es que se regule la entrada de productos derivados del cannabis, tanto los recreativos como los medicinales.