Israel podría ser potencia en exportación de cannabis, pero sus permisos están detenidos

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Hasta septiembre pasado, Israel tenía altas expectativas de sumarse a la contienda por el mercado de cannabis mundial, pues esperaba las aprobaciones para convertirse en una nación exportadora de este recurso. Esta nación, al poseer ya un marco regulatorio de cannabis medicinal, tenía altas expectativas de su mercado hacia el exterior.

Sin embargo, la semana pasada, su primer ministro Benjamin Netanyahu tomó la determinación de congelar todos los permisos de exportación de cannabis, hasta que su ministro de finanzas y economía evaluara los riesgos y los potenciales económicos de esta práctica.

La decisión del primer ministro, no obstante, causa la desesperación de compañías locales que tienen ya acuerdos de exportación a países como Holanda y Estados Unidos. Aunque tienen la certeza de que las autoridades de su país tomarán una determinación positiva, pues verán que la cannabis representa un negocio mundial, la demora de su decisión está causando mella en sus compañías.

Together, al mando de Nissim Bracha, es una de las compañías de producción de cannabis ya inscritas en la Bolsa de Israel, y a decir de Bracha: “la demanda mundial de cannabis de Israel es bastante alta; pero el tema no se ha tomado con la suficiente seriedad, seguramente por todas las connotaciones negativas que todavía tiene la planta”.

Medivie es la segunda compañía de cannabis inscrita en la Bolsa de Tel Aviv, y es otra de las que ha hablado fuerte sobre la necesidad de tomar parte en el mercado: de acuerdo a estimaciones realizadas por la compañía el costo de erigir una granja de cannabis en Israel, de unos 4000 metros cuadrados, es de unos 10 millones de shekels, lo que equivale a unos USD$2.8 millones. Sólo para erigirla, pero para mantenerla operativa un año, se necesitan otros 2.8 millones.

Por otro lado, cada millar de metros cuadrados cultivados puede producir una tonelada de cannabis, cuyo procesamiento cuesta, para la compañía, $3.50 shekels, o un dólar por gramo. Actualmente, a decir de la compañía, la venta por gramo de clientes extranjeros en Israel se logra hasta en USD$250 por gramo, y los clientes locales la compran en unos USD$10.

Con base en estos cálculos, Medivie calcula que, por un año de operación, las ganancias de una compañía de cannabis en Israel podrían ser de 50 millones de shekels, lo que equivale a unos USD$14 millones, que podrían duplicarse para el segundo año ya contando las amortizaciones, impuestos y otras erogaciones. Pero sólo si la demanda es suficiente.

Aunque para Together y Medivie la demanda es real –el mercado de cannabis en Israel está valuado en unos $145 millones de shekels anuales, y existen alrededor de 32,000 usuarios médicos de la sustancia, mismos que pagan, mensualmente, un impuesto de $360 shekels por cuarenta gramos de la planta– el verdadero potencial está en las exportaciones: de acuerdo al Bank of América, el mercado mundial de cannabis valía en 2015 unos USD$11,000 millones, mismos que podían llegar a los USD$20,000 millones en 2020.

Por eso la decisión del primer ministro de congelar los permisos ha golpeado fuertemente sus capitales. Together logró un acuerdo de colaboración con la compañía Doc Green para suministrar al mercado estadunidense, y Medivie colabora con la compañía holandesa Barney Farm, que ha adquirido, por USD$2 millones, una porción del 15% de sus acciones.

Después del congelamiento mandatado por el primer ministro, las acciones de Together cayeron 28% y las de Medivie 10%; como medida de contrapeso, las compañías anunciaron que moverían sus activos a Alemania, con ese movimiento las acciones de ambas compañías recuperaron medio punto, pero nada más.

La decisión del primer ministro, en este sentido, será crucial para el posterior desarrollo económico de su nación en este sector; sector, por otro lado, que ha tomado las agendas económicas del mundo entero por sorpresa, y en pocos años ha lograd m