La DEA allana el camino al cannabis con fines investigativos

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Tras las reiteradas solicitudes de los investigadores que buscan cultivar cannabis con fines científicos, la Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA por Drug Enforcement Agency) logró revisar 33 solicitudes pendientes para la autorización de siembra de marihuana para uso en experimentos. Aunque aún está pendiente su autorización.

Dado que en Estados Unidos el cannabis aún se clasifica como sustancia controlada —al igual que el LSD, la heroína y las metanfetaminas—, solamente el Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas y la Universidad de Mississippi están autorizados a cultivar y proveer de marihuana a los investigadores que estudian sus potenciales beneficios medicinales.
Los científicos argumentan que el cannabis que reciben es de “mala calidad” y eso ha afectado los resultados de sus investigaciones, por lo que han utilizado la vía legal para pedir que las autoridades flexibilicen su postura sobre el cultivo de marihuana en otros centro de investigación de ese país.

En junio de 2019, Sue Sisley, investigadora del Instituto de Investigaciones de Scottsdale en Arizona, interpuso un recurso para acelerar el proceso de revisión de la DEA sobre las solicitudes pendientes de obtener licencias.
El gobierno respondió para el caso de Sisley –y de las otras 32 solicitudes rezagadas— que en las peticiones para “ensayos clínicos”, la agencia responderá en un plazo de 90 días si la solicitud fue aprobada o no. Se trata de una “victoria parcial”, de acuerdo con la investigadora de Arizona.
En general, el anuncio fue aplaudido por la prensa y algunos sectores del gobierno federal. Sin embargo, algunos críticos enfatizaron que la DEA no aclaró la fecha exacta en la que comenzará a despachar cada caso, por lo que todas las solicitudes permanecen bajo revisión.

La DEA también aventuró otro anuncio respecto a que avalará el aumento en casi un tercio de la producción de cannabis para uso científico, en 2020. Esto significa pasar de 2,450 kilogramos a 3,200 kilos.

Existe un antecedente jurídico que podría respaldar la apertura de la DEA ante el cannabis con aplicación científica. En 2007, la juez Mary Ellen Bittner autorizó el cultivo de marihuana para el campus de Amherst de la Universidad de Massachusetts con el argumento de que existía «un suministro inadecuado de marihuana para fines de investigación», por lo que era «de interés público» permitir su cultivo para obtener mayores logros científicos. Sin embargo, un par de años después, este permiso fue derogado por considerar que violentaba varios tratados internacionales.
Los abogados del Instituto de Investigaciones de Scottsdale consideran que el triunfo principal de su recurso fue lograr que la DEA hiciera un movimiento, explica Matthew Zorn, integrante del equipo legal. “No podemos tener una conversación con la otra parte cuando se niega a hablar. Así que incluso cuando haya más retrasos, esto ha sido un gran paso hacia delante”, dice. Sin embargo, Zorn también admite que aún es prematuro saber qué pasará después.

Con información de Rolling Stone.