Experimentan los efectos del cannabis en los jugadores de futbol americano

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Quien era apodado Megatron, cuando era receptor abierto de los Leones de Detroit, Calvin Johnson, ahora también apuesta por el potencial de la marihuana para tratar casos de Encefalopatía Traumática Crónica (CTE por Chronic Traumatic Encephalopathy).

Así que realiza donativos para financiar una investigación de la Universidad de Harvard que estudia el tratamiento de esa enfermedad con cannabis.

A pesar de los años que ha tomado la legalización de la marihuana en distintos estados de la unión americana, el uso de cannabis aún es visto con reservas por los sectores tradicionales. Por lo que las investigaciones de una institución tan prestigiada como Harvard han resultado fundamentales para cambiar la percepción sobre la importancia y los beneficios del cannabis, según ha declarado Johnson en distintas ocasiones.

Retirado desde 2016, el ex jugador de la NFL es socio de Primitive, una firma de boticas que comercializarán marihuana en Michigan. En ese estado, el uso de esta hierba es legal para fines curativos desde 2008 y con propósitos recreativos desde noviembre de 2018.

El socio de Johnson es otro ex jugador de la NFL, Rob Sims. En mayo pasado, juntos acudieron a la cumbre mundial de salud “Harvard’s Global Catalyst” y firmaron un acuerdo con el Instituto Internacional de Fitomedicinas y Cannabis Medicinal para colaborar con las investigaciones que ahí se realizan para buscar tratamientos para enfermedades como CTE y cáncer, entre otros.

El CTE es una enfermedad degenerativa asociada con recibir repetidamente golpes en la cabeza, por lo que se presenta en 99% de los ex jugadores de americano, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Boston (2017). Se trata de lesiones cerebrales crónicas que incluso pueden ser mortales.
Es un padecimiento que afecta a jugadores activos y retirados. Los síntomas del CTE incluyen demencia y amnesia, así como cambios de ánimo, ansiedad y pérdida de memoria. Sin embargo, aún es un padecimiento que sólo puede diagnosticarse luego de la muerte.