¿La Cannabis podría reemplazar a los analgésicos opioides?

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El dolor es una señal del sistema nervioso y puede presentarse como un pinchazo, hormigueo, picadura, ardor o molestia. Existen casos en que el dolor se manifiesta en una sola parte del cuerpo o en todo el organismo.

Existen dos tipos de dolor, el agudo y el crónico: el primero da señales de alguna lesión, mientras el segundo es signo de un padecimiento mucho más grave.

El dolor crónico puede durar semanas, meses y hasta años. Para tratarlo, existen los analgésicos; no obstante, en ciertos casos no funcionan como se espera.

Debido a lo anterior, hay médicos que han optado por recetar opioides. Los opioides funcionan al unirse a los receptores de las células nerviosas en varias partes del cuerpo; de esa manera bloquean las señales de dolor que viajan al cerebro.

El problema con esos productos es que pueden desatar una adicción hacia ellos si se toman por periodos prolongados. Solo en Estados Unidos, más de 130 personas mueren al día por sobredosis de opioides, según cifras del National Institute on Drug Abuse.

Dadas esas circunstancias, es necesario crear alternativas para aliviar el dolor crónico y la cannabis puede ser una opción de acuerdo con expertos de la University of Guelph.

Flavonoides: una solución no adictiva

La Cannabis sativa es una planta de la cual se derivan productos como la marihuana, el hachís y el aceite de hachís. Desde la antigüedad, esta planta ha sido cultivada con fines industriales, medicinales y recreativos.

En la década de 1980, científicos identificaron dos moléculas de esta planta: cannflavina A y cannflavina B; las cuales resultaron no ser psicóticas y, de manera adicional, funcionaban como un recurso para calmar el dolor.

Las cannflavinas son flavonoides vegetales; también pueden llamarse flavonas, y se encargan de realizar varias funciones que van desde regular la transportación de auxinas hasta ser mediadoras en interacciones con patógenos.

Dichas moléculas son 30 veces mejores para reducir la inflamación que una aspirina. Sin embargo, debido a las leyes regulatorias sobre el consumo de la cannabis, los investigadores habían avanzado poco en entender cómo la planta genera flavonoides.

En años recientes, esas leyes han cambiado y el consumo de cannabis se ha ido normalizando; incluso en países como Canadá ya es legal. Así que, científicos de la University of Guelph aprovecharon esta situación para conocer más sobre el proceso de creación de los flavonoides.

Su interés por las clannfavinas A y B surgió de tres estudios previos.

  • En uno de ellos se demostró que los extractos de sativa podían reducir los efectos catalépticos en ratones.
  • En otro, identificaron el agente causal de los extractos de las clannfavinas; y verificaron que podía tener efectos benéficos para personas con artritis reumatoides.
  • Y en una tercera prueba, comprobaron que era capaz de inhibir la producción de mediadores proinflamatorios.

A partir de esos hallazgos, el equipo de la Universidad de guelph determinó los genes necesarios y los pasos para producir las dos moléculas flavonoides de la cannabis por medio de métodos bioquímicos.

Aun con los buenos resultados, los autores indicaron que su investigación no es suficiente para crear un nuevo analgésico natural basado en la cannabis; pues el problema es que las moléculas están en muy bajos niveles en la cannabis.

Los especialistas se asociaron con la compañía Anahit International Corp. para encontrar una manera de diseñar grandes cantidades de flavonoides.

El objetivo es crear fármacos antiinflamatorios no esteroides y permitir que el remedio esté disponible como productos deportivos y médicos entre los que se incluyan: bebidas, píldoras, cremas y parches transdérmicos.

Los detalles de la investigación se publicaron en la revista Phytochemistry.