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¿Eres paciente cannábico? Puedes firmar esta petición para que te dejen cultivar tu medicina

Como hemos discutido en este sitio, la reforma cannábica mexicana, afortunada como es, no carece de limitaciones, algunas graves. Una de las principales, el vacío legal que existe en cuanto al cultivo de la planta para fines médicos o recreativos; y otra, los altos costos de los medicamentos.

Hemos reportado ya cuáles son los costos que le implican a una familia los tratamientos cannábicos: las cifras rondan entre los 6000 y los 11,000 pesos. Cantidades importantes si se toma en cuenta que muchos de los padecimientos tratables con cannabis son crónico-degenerativos; es decir, el paciente tendría que tomarlos de por vida.

En este sentido, la importación de los tratamientos no es tan efectiva como pareciera, en todo caso: ¿por qué comprar los aceites de cannabis, cuando uno mismo puede crecer en su jardín la planta y prepararlos?

Otro aspecto fundamental, y que fue recalcado con insistencia durante la Expo Weed 2017, es que existe una confusión constante respecto a los poderes medicinales de la planta: se ha llegado a creer que el cannabidiol (CBD) es el único agente medicinal, y que el tetrahidrocannabinol, (THC) es el único psicotrópico. El CBD puro, aislado de los demás cannabinoides, bastaría para curar o aliviar a los pacientes bajo este razonamiento.

Los expertos ya han aclarado que no es así: la combinación de los cannabinoides es lo que logra una verdadera y efectiva recuperación. Además, muchos pacientes requieren de una variedad de cepas para combatir la resistencia, y lograr una sinergia entre componentes y diferentes variedades de la planta.

La importación de un producto que solo contiene un derivado, un cannabinoide aislado, tampoco es efectiva en ciento por ciento para quienes requieren de un alivio inmediato.

Es importante señalar que la compra de medicamento no es la única opción viable y jurídica con la que cuentan aquellos quienes necesitan medicarse con la planta: las modificaciones a los artículos 237 y 235 de la Ley General de Salud, despenalizan las actividades de siembra, cultivo, cosecha, elaboración de derivados del cannabis, y el transporte y comercio de los mismos, siempre y cuando sean con fines médicos y científicos; aunque para llevarlas a cabo se requiere de una autorización por parte de la Secretaría de Salud.

La reforma del pasado 19 de junio, alcanzó también al Código Penal Federal, que despenaliza estas mismas actividades con fines médicos; y si consideramos el antecedente amparo que concedió en 2014 la Suprema Corte de Justicia de la Nación para el consumo y cultivo del cannabis, con fines médicos y lúdicos, y su pronunciamiento frente a ello, tenemos un aparato jurídico que permite a los pacientes sembrar cannabis para elaborar sus propios medicamentos.

Este, precisamente, es uno de los elementos cumbres del debate, y uno de los que tienen que empujarse con mayor fuerza.

Ese es el papel de la Fundación Autocultivo Medicinal en México (AMEM), y del evento Salud Para Todos (próximo a realizarse el 14 y 15 de octubre, en el Huerto Roma Verde de la Ciudad de México); ambas instituciones, y sus aliados, han iniciado una campaña de recolección de firmas que pretende, con estos argumentos, y otros más, solicitar al secretario de Salud, José Narro Robles, el permiso para cultivar cannabis.

Es importante señalar que el permiso está circunscrito a los pacientes reconocidos de alguna enfermedad tratable con cannabis, y no considera a aquellos que desean cultivar con otros fines. La campaña está ahora mismo abierta, y puede firmarse ya.

Basta con descargar el formato de firma, llenarlo con los datos del que suscriba, firmarlo, y mandarlo al correo [email protected] Las instrucciones detalladas pueden encontrarse en los sitios de las fundaciones arriba mencionadas.

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