El “Ucraniangate” tras el cannabis en Estados Unidos

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Rudolph Giuliani, ex alcalde de Nueva York y abogado personal del presidente Donald Trump, se encuentra involucrado en una denuncia sobre licencias ilegales para que empresarios rusos comercializaran cannabis en San Francisco, Sacramento, Los Ángeles y Las Vegas.

Según la acusación, una entidad llamada Global Energy Producers era en realidad una compañía fantasma que fue creada por el equipo para lavar dinero. En 2018, esta empresa hizo una donación por 325 mil dólares a America First, el Comité de Acción Política que respalda la reelección de Trump.

Dicha empresa, presuntamente basada en Delaware, era operada por el estadounidense David Correia y los rusos Lev Parnas, Igor Fruman y Andrey Kukushkin, quienes supuestamente aceptaron un millón de dólares del extranjero para obtener licencias de cannabis recreativo en Estados Unidos.

Parnas, Furman y Kukuskin están acusados de violar las leyes federales que prohíben que los ciudadanos extranjeros contribuyan económicamente con las campañas electorales estadounidenses. La denuncia señala que canalizaron dinero de un donante ruso no identificado a campañas de candidatos estatales y federales de Estados Unidos, a través de corporaciones y donantes “falsos”, para obtener influencia política e impulsar una empresa comercial. Al parecer, una vez que los candidatos —no identificados aún en el juicio— hubieran sido elegidos, habrían autorizado permisos de comercialización en favor de los rusos.

Hace algunos años, Brad Hirsch, uno de los defensores de los ahora acusados, se reunió con Kukushkin y el inversionista ruso Andrey Muraviev. En una cena, discutieron cómo el abogado podría ayudarles a participar del floreciente mercado del cannabis en Estados Unidos.

En declaraciones publicadas por The New York Times, Hirsch asegura que los ayudó a establecer un negocio inmobiliario que eventualmente también atendería su división de venta de marihuana. El plan era que, en el mediano plazo, Kukushkin se uniera a la compañía o desarrollara empresas aliadas para comercializar cannabis en San Francisco, Sacramento, Los Ángeles y Las Vegas.

La apuesta de los rusos por el cannabis

Una de las razones por las que Kukushkin, quien nació en Ucrania y luego trabajó en un banco de inversión ruso, tuvo la oportunidad única de involucrarse con el negocio del cannabis es que la ley federal todavía trata a la marihuana como una sustancia ilegal. Así que mientras los bancos tradicionales han sido cautelosos, los empresarios extranjeros —incluidos los inversionistas de Rusia y países de la ex Unión Soviética— están interesados en llenar el vacío, ante una industria que promete importantes ganancias.

Como botón de muestra, Curaleaf, una de las firmas más grandes del país, está dirigida por uno de los empresarios más influyentes de Rusia y respaldada por otro, lo que ha facilitado el rápido crecimiento de la compañía, así como inversiones en adquisiciones importantes.

Otro ejemplo: un fondo de capital de riesgo con sede en San Francisco administrado por el empresario tecnológico ruso Pavel Cherkashin, respaldado en gran parte por financiamiento de Rusia y la ex Unión Soviética, ha invertido 2 millones de dólares en Pure Spectrum, un negocio con sede en Colorado que comercializa productos de CBD.

Tras la pista del dinero ruso en las campañas

Kukushkin y sus socios de negocios fueron más lejos al inmiscuirse en las campañas electorales. La acusación atrajo mayor atención, porque dos de los hombres acusados — Parnas y Fruman— están vinculados con Giuliani e incluso trabajaron con el ex alcalde neoyorquino para recopilar información explosiva de origen ucraniano sobre actividades de corrupción que involucran a Joe Biden (posible rival de Trump en las próximas elecciones), Hillary Clinton, diplomáticos estadounidenses y funcionarios en Ucrania.

Siguiendo la pista del dinero ruso que fluía caudaloso hacia Estados Unidos, los fiscales primero se centraron en el negocio de la marihuana formado por Kukushkin y los demás, en Nevada. Sin embargo, lo que detonó el escándalo —ahora conocido como “Ucraniangate”— es que los aliados de Giuliani estaban operando no solo para promover los intereses políticos del presidente, sino que también construían una red política propia que les permitiría ingresar a una de las nuevas industrias más prometedoras del país.

Parnas y Fruman fueron arrestados el 9 de octubre en el Aeropuerto Internacional Dulles, Virginia, en un intento por salir de Estados Unidos. Mientras que Kukushkin y Correia fueron arrestados una semana después.

Con información de Bloomberg, The New York Times y Los Angeles Times.