Uruguay analiza vender marihuana a turistas

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La Junta Nacional de Drogas (JND) y el Ministerio de Turismo de Uruguay estudian la posibilidad de que visitantes extranjeros puedan acceder a la hierba través del mercado regulado.

El turista que visita el país sudamericano busca comparar cannabis y, como no lo consigue por la vía legal, termina en el circuito clandestino. «Me parece que puede ser bueno para Uruguay que tengamos un incentivo adicional para el turismo», comentó a El País Daniel Radío, secretario general de la JND.

Si bien sigue como un asunto de discusión, ya se han planteado posibilidades: quitar el requisito de ser residente en Uruguay para registrarse en la lista de adquirentes, la firma de una declaración jurada y la entrega de un voucher del estilo «vale por…», así como aumentar el precio del paquete de cannabis para los extranjeros.

En ese sentido, se citó el ejemplo de Canadá, donde se permite que el visitante consuma el cannabis y sus derivados si es mayor de edad, que porte y comparta hasta 30 gramos (límite legal) y que pueda comprar en los lugares habilitados.

Esta oportunidad de negocios hizo que algunos canadienses productores de marihuana organizaran visitas guiadas y catas del producto, al igual que la ruta de las bodegas.

Otro ejemplo es el caso de Colorado en EE. UU. Ahí el turista accede a un registro durante el tiempo que permanece en la región y puede adquirir varios gramos de marihuana.

Sin embargo, por más apoyo que obtenga la propuesta de vender cannabis a turistas en Uruguay, la Cancillería (por los tratados internacionales y por el vínculo con los vecinos) y el Ministerio del Interior (por el impacto en la seguridad pública) son actores claves en la decisión.

El ministro del Interior, Jorge Larrañaga, dijo que la Policía de Brasil había detectado el ingreso de marihuana uruguaya al mercado ilícito del país y manifestó su preocupación por la posible fuga de producción de los clubes cannábicos legales.

Por su parte, Liliam Kechichián, exministra de Turismo, declaró que Uruguay no va a tener turismo cannábico nunca, ya que, durante su administración, buscó «combatir el uso de las drogas, en lugar de que sea un elemento de promoción o de que las ciudades se transformen en una especie de Ámsterdam del sur».

No obstante, según datos del Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca), la ley de regulación de la marihuana ha logrado arrebatar al narcotráfico más de 22 millones de dólares en los últimos cinco años.

Algunos datos

El titular de la JND aseguró que el consumo de marihuana tiene una tendencia al alza, tanto en Uruguay como en otras regiones. De acuerdo con el funcionario, cuando se regula el mercado de cannabis, no se generan alteraciones. Incluso, puntualizó, entre 2016 y 2018 hubo una desaceleración del incremento de consumo entre los más jóvenes.

«Aunque estuviesen todas las farmacias, la producción máxima permitida a las dos empresas que ya tienen cultivos no alcanzaría para satisfacer a los más de 42 000 adquirentes. Y de las tres nuevas licencias de producción que se entregaron, solo una viene bien adelantada».

En este contexto, las dos variedades de cannabis que se pueden adquirir son índica y sativa, que contienen entre 7 y 9 % de THC y que, a su vez, cuentan con un nivel alto de CBD, lo que representa un desafío en materia de calidad del cannabis comercializado en Uruguay.

El consumidor, como ya se dijo, debe ser ciudadano uruguayo mayor de edad e inscribirse en un registro, pues, de lo contrario, la actividad sería ilegal y podría incluso significar cárcel. 

De acuerdo con el Ircca, del total de 45 067 consumidores registrados a principios del año pasado, 34 696 la compran en farmacias, mientras que 6 965 se decantan por cultivarla en sus casas y los 3 406 consumidores restantes pertenecen a alguno de los 115 clubes cannábicos existentes en el país.

Está permitido comprar un máximo de 10 gramos de hierba a la semana y 40 al mes. Normalmente, se venden paquetes de 5 gramos que tienen un costo de alrededor de 300 pesos uruguayos.

Aunado a esto, en el caso del autocultivo, relacionado con el uso lúdico de la marihuana, en Uruguay se permiten hasta 6 plantas por hogar y 99 en el caso de los clubes cannábicos, los cuales, para poder calificar como tal, deben contar con al menos 15 miembros y con un máximo de 45.


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