Hash: ¿qué es y en qué se diferencia de la marihuana?

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El hash, conocido también como hachís, es la droga consentida de muchos consumidores de cannabis, por lo que existen distintas formas de consumirla: tabaco, vaporizadores o comestibles.

El hash, palabra que proviene del árabe y significa pasto (grass), se popularizó en el año 900 después de Cristo. «El hash proviene de los tricomas, las cabezas de glándulas resinosas y maduras que recubren la superficie de las plantas de cannabis. Los procesos para lograr la separación de resina se han practicado durante siglos», informa Leafly.

Para algunos, aún no está clara la diferencia entre el cannabis y el hash ¿Qué es lo que los vuelve tan parecidos y diferentes al mismo tiempo?

La respuesta es muy sencilla y es que, tanto el hash como la marihuana, son parte de la misma planta: la cannabis sativa o planta de cáñamo.

«La principal diferencia entre ambos es que el término marihuana describe las partes secas de la planta, principalmente las flores sin procesar, mientras que el hachís es una pasta de resina o savia de la planta», explica el sitio Psicoactiva.

Además, continúa, el hachís contiene una mayor concentración de sustancias químicas psicoactivas. El hachís es mucho más fuerte que la marihuana, pues la concentración del activo psicotrópico de la planta es mayor.

De ahí que la principal diferencia sea la concentración de Tetrahidrocannabinol (THC), el químico activo del cannabis que afecta directamente al sistema nervioso.

La clave está en el THC

Como mencionamos, la concentración de THC en el hash es mayor a la marihuana; esto sucede únicamente si se elabora con calidad.

«Los que son de mala calidad pueden contener grandes cantidades de material residual como tierra, henna, plástico, aceite y otros mucho peores, como pelo de animal o estiércol. Sin embargo, como regla general, el hachís es un compuesto mucho más concentrado que la propia planta de la que procede», comenta Psicoactiva.

La marihuana, o weed, es la droga con la que una gran mayoría de consumidores y no consumidores están familiarizados, pero en realidad es la menos potente.

«El THC (…) se encuentra en la planta en un nivel máximo de entre el 25 % y el 30 %. El hachís suele ser mucho más fuerte y sus valores varían entre entre el 20 % y el 60 %«.

En resumen, un hash bien producido puede llegar a ser tres veces más potente que la marihuana convencional.

Hash: procedencia y representación

La palabra hachís («hierba») proviene del árabe clásico. Los árabes eran expertos en esta mezcla de cáñamo, flores y azúcares.

Las culturas árabes han utilizado el hash con fines religiosos y medicinales desde hace más de mil años. «Es posible que la cuna de la palabra haya surgido en las montañas del hindú Kush, uno de los primeros lugares de domesticación de la planta», asevera Medical Cannabis News.

Curiosamente, también tuvo su representación en la literatura. Una de las primeras referencias literarias la encontramos en una de las historias clásicas de Las mil y una noches (850 D.C), «El comedor de hachís», puntualiza Canna Connection.

«Este relato cuenta la historia de un hombre rico que se gasta toda su fortuna en mujeres. Tras deambular sin una moneda en los bolsillos, se dirige a un baño turco. Se desviste, ingiere una bola de hachís…».

El protagonista, bajo los efectos de la potente droga, sueña que es rico otra vez. Para su sorpresa, al despertarse, descubre que la gente lo señala y se ríe de él.

Él no puede olvidar su experiencia con la droga y esto lo ayuda a restaurar el orgullo y la confianza en sí mismo.

Con su llegada al viejo continente, surgen nuevas formas de consumo y variantes. Hoy en día, es en Europa donde existen más consumidores de hachís.

Al igual que con la literatura árabe, el hachís tiene presencia en la cultura popular y en la literatura europea. Ejemplo de esto es la célebre y polémica cinta Expreso de medianoche (1978), del director Alan Parker, basada en el libro homónimo de Billy Hayes y William Hoffer.

La historia está basada en un hecho biográfico real, en el que un joven estadounidense es detenido en Estambul por posesión de hachís y es condenado a pasar 30 años en prisión.

Estos son únicamente dos casos de la representación del hachís en la cultura internacional, pero existen muchísimos ejemplos más. El hash forma parte indiscutible de nuestra historia de consumo.

Efectos positivos y negativos

Los efectos más conocidos son la distorsión de la percepción del tiempo, los colores y los límites espaciales; la sensación de felicidad y relajación (puede ser eufórica si se consume una dosis más alta); risa incontrolable, falta de resolución de problemas o dificultades cognitivas; aumento del apetito; incremento del ritmo cardíaco; dilatación de las pupilas y ansiedad.

En dosis muy altas y debido a la concentración exponencial del componente psicoactivo, una intoxicación por hash puede dar como resultado un cuadro psicótico temporal que desaparece al pasar el efecto de la droga.

Los estados paranoicos y de ansiedad también son muy frecuentes en personas que experimentan una intoxicación por hachís.

«Las dosis más altas de hachís pueden producir reacciones intensas de miedo y atemorizantes alucinaciones visuales y auditivas. Estas posibilidades son mayores cuando el usuario tiene una predisposición a problemas psicológicos», afirma Psicoactiva.

Otra de las contraindicaciones es el embotamiento de la atención. En este momento, la persona siente que tiene los sentidos más afilados y cuenta con una visión «especial».

Es común, en casos de intoxicación, que el individuo se sienta desorientado al percatarse de su estado, tanto si se encuentra solo como si está con más personas. Por esto se recomienda consumir hachís (al igual que marihuana u otra droga) en un ambiente de confianza y con personas cercanas.

Con información de Leafly, Medical Cannabis News, Canna Connection y Psicoactiva.