Seis emprendedores que venden cannabis nos cuentan cómo y porqué la consuman

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Max Simon, director de Green Flower, cuenta que para controlar su Trastorno de Déficit de Atención (TDA) toma diario de 3 a 5 miligramos de tintura de Tetrahidrocannabinol (THC) —constituyente psicoactivo del cannabis—, pues los medicamentos farmacéuticos tradicionales no le han ofrecido una solución para lograr concentrarse.

Su empresa es una plataforma de entrenamiento y educación sobre estas sustancias. Con sede en California y con 17 empleados, Simon les permite el uso de productos con marihuana dentro de la oficina, siempre que lo hagan de manera responsable y sea un facilitador para lograr sus métricas y objetivos dentro de la empresa. “Sería hipócrita de mi parte utilizar políticas de trabajo arcaicas, cuando yo mismo lo uso para mejorar mi rendimiento diario”, explica.

El director de Green Flower fue entrevistado junto con otros 5 CEO’s de firmas para conocer sus políticas sobre el consumo de esta sustancia dentro y fuera de sus oficinas. Se trata de empresas medianas en Canadá y en los estados de la Unión Americana donde ha sido legalizado el uso recreativo de cannabis, por lo que en esas entidades comprar cualquier producto que lo contenga incluso es comparado con el consumo de cafeína o de alcohol. Sus comentarios aparecen luego de que el New York Times publicara el reportaje “¿Cannabis, marihuana, hierba o mota? Solo llámalo fuente de empleo”, en el que se menciona que las grandes empresas productoras de marihuana buscan sacudirse la imagen de traficantes gigantescos de drogas.

El efecto en cada persona es distinto

En Toronto, donde el consumo recreativo y medicinal es legal, 48North Cannabis Corp es una firma que manufactura y distribuye productos con marihuana. Su directora Alison Gordon la consume desde los 15 años, pero jamás lo hace durante las horas de trabajo, pues sabe que de ella dependen 100 empleados que necesitan que esté alerta para tomar las mejores decisiones en reuniones con banqueros o en las ferias para promocionar sus artículos. Fuma la hierba de manera social, cuando no está en la oficina. “Es como si fuera solo consumidora otra vez. Así, incluso puedo dar opiniones como: ¿qué es este producto? ¿qué hace? Y ¿qué busca la gente en este producto?”, explica.

Otra historia es la de Amanda Jones, co fundadora de Kikoko, una empresa que vende infusiones de cannabis. En su caso, debe probar sus propias bebidas para conocer sus efectos. Su té Sympa contiene cúrcuma, ginger, pimienta, 3 mg de THC y 20 mg de Cannabidiol (CBD), por lo que es una infusión que está indicada para aliviar el dolor y la ansiedad, pero cuando Jones la toma, el efecto incluso le permite ser más creativa.

Explica que para ella un miligramo de cannabinoides es suficiente, por lo que durante las horas de oficina es sumamente cuidadosa. En todos los casos, los directores entrevistados insisten en que el efecto del cannabis en cada persona es distinto, por lo que sus experiencias solo permiten conocer el amplio espectro de casos en los que las personas deciden consumirlo.

Con indicaciones de un doctor

En el caso de Whitney Beatty, una ex ejecutiva de televisión que siempre había evitado la marihuana, luego de ser diagnosticada con trastorno ansiedad, ahora debe consumirla por indicación médica. Eso la llevó a desarrollar una idea de negocio muy peculiar y fundar Apothecarry, una empresa que comercializa accesorios de lujo para productos que contienen CBD. En su caso, el THC podría afectar sus estados emocionales, por lo que procura evitarlo siempre.

Soy reticente a hacer que la gente piense que todos los que están en el negocio consumen cannabis todo el tiempo. Aunque sí hay mucho consumo en conferencias de todo tipo: médicas, recreativas y todo lo demás.«, admite. En su caso, solo usa los productos que específicamente compra para ser funcional laboralmente y evitar estallar ante circunstancias que salen de su control, incluso en horas laborales.

En cambio, Meg Sander se abstiene de fumar marihuana durante sus horas de trabajo. “Definitivamente utilizo los productos al final de un día muy pesado, porque mi espalda y mis pies me duelen”, comenta. Está al frente de la distribuidora Canna Provisions, basada en Massachusetts, donde es posible comprar productos sin THC como parches y cremas que contienen CBD, aunque algunas de las mezclas pueden contener pequeñísimas cantidades de THC que al combinarse con dosis mayores de CBD sirven para el tratamiento del dolor y la ansiedad.

A las noches, Sander puede vapear o fumar, aunque también ha encontrado que en su caso es bastante cómodo el uso de atomizadores bucales con THC y CBD en 2.5 mg, lo que le permite dormir y descansar profundamente. Aunque insiste que dentro de la tienda su política es estricta, así que ni ella ni sus empleados tienen permitido el uso de los productos, salvo que alguno tenga una condición médica y deba usarlos por prescripción de un doctor.

Uso lúdico y responsable

La historia de Ricardo Baca se remonta al 2013, cuando fue el primer periodista estadounidense en hacer coberturas sobre la legalización de la hierba para The Denver Post. En 2016, decidió dejar una carrera de 20 años como reportero para fundar Grasslands, una agencia de relaciones públicas y contenidos que tiene contratados a 11 ejecutivos. A las mañanas, Baca utiliza productos con CBD para controlar su ansiedad, pero también utiliza algunos productos con cantidades reducidas de THC para aumentar su productividad.

Sincero y sin tabú, Baca refiere los beneficios creativos que ha encontrado en el cannabis, incluso para hacer propuestas novedosas. Siempre haciendo énfasis en el consumo responsable, cuenta que en una ocasión, en una junta con un cliente, ambos fumaron marihuana al mediodía. “Me sentía genial, pero consciente de que durante la siguiente hora no debíamos tomar ningún tipo de decisión táctica”, confía.

Con información Quartz at work.