Líbano planea regular el cannabis medicinal ante la crisis

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Líbano planea regular el cannabis medicinal ante la pandemia del COVID-19, por lo se que une a la lista de países que se encuentran a la espera de reformas de ley que permitan implementar una industria cannábica en sus territorios.

De acuerdo con datos del Parlamento libanés, la producción y la venta legal del cannabis para uso medicinal tiene potencial para recaudar ingresos por 1000 millones de dólares anuales.

Líbano planea regular cannabis medicinal

Dichas ganancias son requeridas por Líbano para mantener estables sus arcas, pues el pasado marzo se declaró en suspensión de pagos, hecho que reavivó el interés de los legisladores, quienes analizan la propuesta desde 2018 como una forma de impulsar la economía libanesa.

La estrategia del gobierno libanés es monopolizar la producción de cannabis medicinal al emitir licencias de cultivo, producción, almacenamiento y distribución que los agricultores o empresarios podrían comprar.

Tras el cultivo de la planta, se vendería en su totalidad al gobierno con un precio fijado por la ley (insuficiente para los agricultores), quien después lo revendería a las empresas interesadas. Este modelo es criticado por ser proclive a sufrir corrupción.

Pese a ello, los legisladores aluden que, con la regulación del cannabis medicinal, los agricultores accederán a un mercado provechoso en el que harán equipo con grandes compañías farmacéuticas.

Regular el cannabis ante la crisis

La regulación eliminaría el rezago económico originado por el colapso de las exportaciones, el débil mercado interior, la escasez de agua y su pésima reputación como el tercer país más endeudado del mundo en relación a su PIB.

En tanto, muchos agricultores no ven con malos ojos el cultivo legal de cannabis porque esta planta requiere menos mano de obra, menos agua y aporta mayor margen de ganancias. Aunque estimaciones de especialistas consideran que el negocio del cannabis solo beneficiará al 5 % de los agricultores libaneses que cuentan con recursos y con capacidad técnica.

Por otro lado, según las estimaciones gubernamentales, esta regulación reducirá las estructuras de las organizaciones criminales e incluso planea integrar a los narcotraficantes interesados en la estructura comercial.

Líbano y las drogas

Vale mencionar que Líbano es el tercer país productor de hachís en el mundo. En 2016, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito lo nombró como la tercera fuente principal de resina de cannabis, después de Marruecos y de Afganistán.

La producción ilegal de hachís sostiene a miles de familias en áreas marginales del norte del país, como Akkar, Baalbek o Hermel, por lo que se cree que levantará la economía de la región.

Pese a ello, hasta el momento, el gobierno libanés rechaza categóricamente la exportación de cualquier tipo de droga e incluso emprendió una campaña para destruir los campos de marihuana.

Es preciso indicar que el negocio de cultivar cannabis en Líbano surgió durante la Guerra Civil, sucedida entre 1975 y 1990, al este de la nación de Medio Oriente. Actualmente, se venden variedades como Estado de ánimo de Beirut, Flor de primavera o incluso Kiki, ¿me amas?

Sin embargo, el pasado 10 de abril, fuerzas de seguridad del Líbano realizaron la mayor incautación de droga que haya sucedido en Medio Oriente con 25 toneladas de estupefacientes, que presuntamente estaban destinados al continente africano.

Autoridades señalan que el costo del hachís en el mercado negro brinda ganancias a los agricultores por 400 dólares por cada kilogramo vendido, lo cual implica que el valor total de la mercancía incautada excede los diez mil millones de dólares.

Con información de La Voz de Galicia, Arabnews, The961.com y Asharq Al-Awsat

Foto: Next Green Wave / Unsplash